La población

Por xristianos et iudios, et moros que ayan un fuero. Todos los omes que moraren en briuega o en su término. xristianos. et judios et moros todos ayan. i. fuero.

La importancia y número de la población judí­a y musulmana en Brihuega, la podemos deducir del artí­culo anterior y de otro documento de la misma época por el que se trasladaba el dí­a de mercado al miércoles, para que quedara más o menos equidistante entre los tres dí­as de culto de las tres religiones: viernes para los moros, sábado para los judí­os y domingo para los cristianos.

Otra parte importante de la población debí­a estar formada por religiosos y clérigos, al ser Brihuega un señorí­o eclesiástico y lugar de descanso de los arzobispos toledanos. El fuero los denomina como "hombres de palacio o del Arzobispo".

Cuemos deue entender palácio. palacio assi sea entendido. Nos et nostras personas. et nostros canonigos, et nostros clerigos: mientre moraren en briuega.

 El grupo de los hombres de palacio estaba formado, además de los clérigos, por los oficiales del Palacio: mayordomos, porteros, camareros, etc. Todos ellos tení­an bastantes privilegios frente al resto de la población y los delitos contra ellos estaban duramente castigados.

Qui matare mardomo. Qui matare al mardomo mayor: pech Mil maravedis.

La mayorí­a de edad se establecí­a a los catorce años para los varones y a los doce para las mujeres. A partir de esa edad, podí­an disponer de sus bienes y contraer matrimonio, por lo que podí­an ejercer los distintos cargos del Concejo como los de alcalde o juez, bien por elección o por herencia del cargo.

Por edad de uaron el de mugier. Todo uaron seya de edad: hata. xiiij. annos. et la mugier hata. xij. annos.

 El matrimonio además de un derecho, era un privilegio en la sociedad briocense de la edad media ya que el fuero establecí­a que para ejercer uno de los altos cargo del Concejo (ser "aportellado") era necesario el haber contraí­do matrimonio.

Qui deue tener portiello en briuega. Tod ome de briuega que touiere casa poblada en briuega con mugier et con fijos ese tenga portiello. en briuega. et otro no sea aportellado.

Varios son los artí­culos del fuero que regulan la convivencia matrimonial, llegando a estar penado con el destierro los casos de infidelidad y con la horca los de bigamia ("tener dos mujeres veladas").

Por ome que aya dos mugieres ueladas. Tod omme que ouiere. ij. mugieres ueladas. si prouadol fiere sea enforcado.

 Las relaciones entre padres e hijos también están reguladas por el fuero. Los padres, hasta la mayorí­a de edad de los hijos, poseí­an y disfrutaban lo que los hijos pudieran ganar y estaban obligados a mantenerlos, del mismo modo que los hijos, debí­an mantener a aquellos padres que no tuvieran recursos por si mismos. También los hijos debí­an mantener obediencia hacia sus padres, pudiendo ser desheredado aquel que contrajera matrimonio en contra de la voluntad de sus padres.

Por padre o madre que no an que coman. Todo padre o madre que fijos ouiren o fijas. si el padre o la madre no ouieren que coman o que uistan. siles quisieren dar los fijos que coman et que uistan: bien, si no faga gelo el conceio dar si ouieren de que.

Los huérfanos debí­an ser acogidos por el familiar más cercano, quien debí­a de responder de la buena administración de los bienes del menor ante el Concejo, hasta que alcanzara la mayorí­a de edad.

Por huerphanos. Todo huerphano que no aya padre ni madre. finque en poder de los parientes mas cercanos. et de guisa que lleuen lo suyo a bien, et no ayan poder de mal meter ende nada, si no por debda propria que deba el huerphano. et esto con conseio de jurados de la uilla. et hata que seyan de hedad: (....) et el uaron faga de lo suyo a su guisa: de. xiiij. annos a suso. et la mugier de. xij. annos ariba. et toda renda de uerphanos ante que ninguno la saque: sea dicha por concejo. et den la a qui mas diere por ella.

 Una buena parte del fuero regula el sistema sucesorio de la población. Así­ sabemos que todo el mundo podí­a testar, excepto los menores de edad, los locos, los siervos, los condenados a muerte con pérdida de bienes, los herejes, y los religiosos en cuanto los bienes de la iglesia. Dicho testamento se podí­a hacer ante los escribanos públicos, mediante un escrito sellado con su propio sello, o con el sello del Concejo o con otro sello conocido. Siempre debí­a de ser por escrito y ante testigos, que no podí­an ser los menores de edad, siervos, religiosos, locos, herejes, judí­os o moros, sordos totales, los que hubiesen sido declarados traidores o perverso, o condenados por homicidio, los desterrados o aquellos en cuyo favor se testara.

Si el testador tení­a herederos forzosos (hijos legí­timos o legitimados por un nuevo matrimonio o hijos reconocidos), sólo podí­a disponer libremente de la quinta parte de los bienes, siendo por tanto las otras cuatro quintas partes del total de los bienes lo que formaba la llamada "legí­tima". En el caso de no tener descendencia se consideraban herederos a los parientes ascendentes (padres, abuelos, etc.) Los cónyuges podí­an ser nombrados herederos del otro, pero tan solo en cuanto a la quinta parte de libre disposición.

Por mandamiento de anima. et por quinto. Tod ome de briuega que mandare por su anima. assi como lo el departiere: assi preste. et si no mandare nada: o no muriere con lengua: de el quinto del mueble á los clerigos de la collacion dond fuere. et el marido pueda mandar a la mugier el quinto de quanto ouí­ere. et la mugier al marido. et si debdas y ouiere. primero paguen mandas et debdas. et depues tome el quinto de lo que ficare.

El fuero no permití­a el hacer testamento en favor de herejes, religiosos, malvados, traidores, parricidas, o hijos naturales no reconocidos. Los herederos forzosos podí­an ser desheredados si se probaba mediante testigos el haber cometido algún crimen o herejí­a, deshonra, abandono de los padres, etc.

El fuero establecí­a el carácter hereditario de los cargos del Concejo, debiendo repartirse las ganancias obtenidas por el ejercicio del cargo con los demás herederos, mediante el siguiente artí­culo:

Por iuez o alcalde quando finare. Si juez o alcalde muriere aquel que hereda lo suyo si fuere de edad aquel sea en el portiello. et si alguna cosa ganare del portiello. parta lo con sus hermanos. et si el su heredero non fuere de edad: el parient que por el touiere el portiello. si alguna cosa ganare del portiello. de la meytad a lós herederos.

 También el fuero de Brihuega recoge un figura tí­pica de la edad media que es la "mañerí­a", por la que el arzobispo, en calidad de señor de la villa, era declarado heredero en aquellos casos en los que el difunto no tuviese herederos.

et si pariente no ouiere herede lo el arzobispo.

No solo la sucesión estaba regulada en el fuero, sino que en él también se establecí­an las distintas formas de adquirir una propiedad. Cuando un vecino encontrara un moro o mora, o alguna cabeza de ganado debí­a de pregonarlo en el Concejo antes de considerarlo propio.

Quí­ fallare moro o mora. pregonelos. Tod omme que fallare moro, o mora pregonelo, et sis le fuere. iurando con, ij. bezinos. que lo guardo al mejor que pudo. no peche nada.

También se establece la propiedad de las cosas que los pobladores producen, mediante la edificación, plantación o siembra.

Los actos de compra-venta debí­an de hacerse mediante escritura pública ante los escribanos del Concejo. También se regulaba el derecho de retracto y la prescripción del mismo.

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