Alonso Anguciana de Gamboa

Nació en Brihuega, Guadalajara, España. Sus padres fueron Francisco Javier Gamboa y Catalina del Rí­o.

Casó en primeras nupcias con Catalina de Ribera y en segundas con Inés Cerrato y Contreras, sobrina de Alonso López Cerrato, Presidente de la Real Audiencia de Los Confines de 1548 a 1555.

Se radicó en la ciudad de Granada (Nicaragua). Llegó a Costa Rica en 1560, con la expedición de fray Juan de Estrada Rávago y Añez a la costa caribeña. Fue Alcalde Ordinario de la ciudad del Castillo de Garcimuñoz en 1564.

Acompañó a Juan Vázquez de Coronado en varios de sus recorridos, y por encargo suyo trazó la planta y dirigió la construcción de la ciudad de Cartago, en la confluencia de los rí­os Purires y Coris. Fue el primer Alcalde Ordinario de Cartago, cuya defensa dirigió ante un ataque indí­gena. Posteriormente regresó a Granada de Nicaragua.

El 10 de octubre de 1573 el Presidente de la Real Audiencia de Guatemala Pedro de Villalobos y Felipe lo nombró Gobernador interino de Costa Rica, por haber renunciado el Goberandor titular Pero Afán de Ribera y Gómez. Tomó posesión del cargo a principios de 1574.

Durante su administración fundó en las cercaní­as de la costa del Pací­fico la efí­mera ciudad del Espí­ritu Santo (1574), para lo cual despobló la de Aranjuez fundada por Afán de Ribera, y trasladó la ciudad de Cartago del sitio de Matarredonda, en la confluencia de los rí­os Tiribí­ y Damas, a su actual asiento en el valle del Guarco.

Más tarde exploró la cuenca del rí­o Suerre, en cuya desembocadura fundó en 1577 una villa con el nombre del Castillo de Austria, en recuerdo de la erigida en el mismo sitio por Estrada Rávago, pero la nueva población tuvo una vida tan efí­mera como su predecesora.

Anuló las adjudicaciones de encomiendas hechas por Afán de Ribera e hizo otras, sin contar con facultades legales para ello. Sus procederes autoritarios y su escaso tacto le granjearon la enemistad de vecinos influyentes de Cartago, y también tuvo serios conflictos con los franciscanos, a los que hizo encarcelar cuando pretendieron abandonar la provincia.

El 11 de febrero de 1577 entregó el mando de la provincia al nuevo Gobernador titular nombrado por Felipe II, Diego de Artieda Chirino y Uclés, al que sustituyó interinamente en 1577 durante un breve perí­odo, en calidad de Teniente de Gobernador.

Posteriormente regresó a Nicaragua, donde murió.

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