Luis del Rí­o y Lara

Ilustre médico nacido en Madrid en 1855, y brihuego de adopción, pues en Brihuega casó y allí­ nacieron la mayorí­a de sus muchos hijos.

Estudió bachillerato en artes en el Instituto de San Isidro de Madrid hasta 1872. Por consejo de Pedro González de Velasco, fundador del Museo Antropológico y de la Escuela Práctica Libre Española de Medicina y Cirugí­a, comenzó sus estudios de medicina, siendo nombrado ayudante de disección al inaugurarse el referido museo en 1874, año en el que por oposición ingresa como practicante interno del Hospital de la Princesa, enfermando al poco de tifus.

En 1875 ingresa en el ejercito abandonando su carrera a un año de su licenciatura.

Al morir su padre termina la carrera y obtiene una plaza del practicante en la Beneficencia Municipal de Madrid, cargo que abandona para hacerse cargo del puesto de médico de partido en Brihuega desde 1876 a 1886. Durante la epidemia de cólera de 1885 fue nombrado delegado especial del Gobierno en la Villa para el seguimiento de la enfermedad.

Se matriculó en las asignaturas del doctorado en 1886 con sobresaliente en varias asignaturas y "premio especial" en Quí­mica Biológica. Su profesor de esta asignatura, Joaquí­n Olmedilla Puig, le propone como ayudante honorario, cargo que desempeñó en la Facultad de Farmacia de Madrid hasta 1888, año en el que se gradúa doctor en Medicina.

Un año antes fue nombrado ayudante honorario de Histologí­a y Anatomí­a Patológica de la Facultad de Medicina de Madrid, ocupando durante un año el cargo de forma interina y consiguiendo en 1890 la plaza por oposición.

Ganó al año siguiente la Cátedra de esa asignatura en la Universidad de Cádiz, desde donde se traslado a Zaragoza desarrollando un importante trabajo, como fue la creación de un laboratorio para la enseñanza de la Quí­mica Biológica, la Anatomí­a Patológica y la Microbiologí­a.

En 1895 ese nombrado Académico de la Real academia de Medicina de Zaragoza, donde formo parte de la sección de cirugí­a.

En 1898 consigue la Medalla de Oro del IX Congreso Internacional de Higiene y Demografí­a, celebrado en Madrid. En 1923 consigue la cátedra de Histologí­a e Histoquí­mica normales y de Anatomí­a Patológica de la Facultad de Medicina de Madrid, sucediendo a Santiago Ramón y Cajal, terminando su vida universitaria dos años después, trasladándose a Brihuega, donde murió el 31 de Diciembre de 1942.

Hay que destacar sus trabajos acerca de los primeros casos de actinomicosis estudiados en España (1900) y, sobre todo, un excelente manual, Elementos de microbiologí­a para uso de los estudiantes de Medicina y Veterinaria (1898), el primer libro de texto español dedicado exclusivamente a la microbiologí­a, ya netamente separada de la anatomí­a patológica. Es una obra basada en gran cantidad de fuentes bibliográficas, sobre todo alemanas y francesas, que revisa tanto los supuestos teóricos como prácticos de la nueva disciplina e incorpora algunas aportaciones personales del autor, procedentes de su experiencia en el laboratorio y de su formación en Madrid y Sevilla. Sin embargo, el ambiente en el que el autor desarrolló su labor impidió, como en tantos otros casos, la continuidad de su trayectoria cientí­fica.

Las publicaciones más importantes de Rí­o y Lara son: Elementos de microbiologí­a para uso de los estudiantes de Medicina y Veterinaria (Zaragoza, La Derecha, 1898), Las células gigantes (Zaragoza, La Derecha, 1899), Los primeros casos de actinomicosis estudiados en España (Zaragoza, Vda. de Ariño, 1900), Manual de Anatomí­a Patológica General. Embalsamamiento, autopsias (Zaragoza, Heraldo, 1923), Manual de técnica micrográfica, histoquimia, citologí­a. (Zaragoza, Heraldo, 1923) y Manual de histologí­a normal (Zaragoza, Heraldo, 1924).

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