Fernando Sepúlveda y Lucio

Tal vez fue el cientí­fico más prestigioso de la provincia en el siglo XIX.

Nació en Brihuega en 1825, donde comenzó sus estudios, continuando en el Instituto de Enseñanza Media de Guadalajara y se doctoró en Farmacia en Madrid en 1849, ejerciendo en Humanes. En Guadalajara fue profesor ayudante de Fí­sica y Quí­mica de la Academia de Ingenieros Militares.

En 1858 se estableció como farmacéutico en Brihuega dónde, junto con su hermano José, se dedicó al estudio de las plantas silvestres elaborando una serie de trabajos inéditos, cuyo paradero se desconoce.

En 1857 obtuvo la Medalla de Bronce de la Exposición Agrí­cola de Madrid por una memoria sobre plantas medicinales, curtientes y colorantes. Mas o menos por esta época, la Asociación de Ganaderos del Reino (la antigua "mesta") le premió con 10.000 reales por descubrir un fármaco contra el sanguiñuelo o mal del bazo del ganado lanar. (Leer artí­culo procedente de La Veterinaria Española)

Volvió a ser premiado en la Exposición Provincial de Guadalajara en 1876 con la Medalla de Plata por sus primeros esbozos de lo que luego serí­a su gran obra sobre la flora provincial, y con tres Medallas de Bronce por sus colecciones de tintas quí­micas, fósiles y objetos históricos.

En 1882 ganó la Gran Medalla de Honor de la Exposición Farmacéutica Nacional por su trabajo "Flora de la provincia de Guadalajara" que acompañó con un herbario de 750 especies de plantas vivas, por la que la Sociedad Económica Matritense le concedió la Medalla de Oro. En esta obra hace un pormenorizado estudio geográfico, orográfico, hidrológico y climatológico de la provincia, presentando 110 familias de plantas, con 620 géneros y 1890 especies que compara con las de otras provincias.

También dedicó sus horas al estudio de la arqueologí­a y la historia de Brihuega, investigando profundamente en el Archivo de la Villa y elaborando numerosos informes y memorias históricas, por lo que fue nombrado Cronista oficial de la Villa. Se internó en el ámbito polí­tico, siendo Alcalde de su pueblo largos años, donde falleció el 10 de Julio de 1883.

A el se debe el descubrimiento y la posterior investigación sobre los objetos y monedas hallados en el paraje de San Pedro, Valderrebollo sobre el que hay numerosa documentación accesible en Internet:

  • Copia de carta en la que se comunica el hallazgo de un vaso de cerámica que contení­a varios objetos de plata y que además se encuentran otros muchos objetos, restos constructivos y algunas monedas en este lugar, llamado San Pedro, situado a dos leguas de Valderrebollo en la margen derecha del rí­o Tajuña; esto le da pie para elucubrar sobre la geografí­a antigua de la región, y especialmente con la situación de la antigua Cesada. 6 de Junio de 1866
  • Informe manuscrito titulado: Antigüedades de Valderrebollo. Breve reseña por el Licenciado en Farmacia Fernando Sepúlveda y Lucio.
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