Pueblos cercanos

TORIJA 2 (GUADALAJARA)

Antes de arribar a Brihuega, el viajero habrá parado en Torija, para admirar una vez más la hermosa plaza mayor, en la que destaca el gran castillo que fue de los Mendoza, entre otros, y que hoy restaurado ofrece sus altos muros de piedra, su estampa valiente y digna, su Torre del Homenaje donde se ofrece el Museo del «Viaje a la Alcarria» de Camilo José Cela, con fotos y recuerdos personales del autor de este libro único. En la iglesia parroquial de Torija se admira su arquitectura renacentista, con los enterramientos presbiteriales de sus vizcondes, los Mendoza Suárez de Figueroa, y una gran profusión de escudos enormes, policromados, sobre muros y bóvedas.

Luego se seguirá camino por Fuentes de la Alcarria, espectacular enclave puesto sobre una estrecha peña, y rodeado del hondor del arroyo Matayeguas, con una picota a la entrada, restos de su castillo, y templo parroquial dedicado a Nuestra Señora de la Alcarria.

0049-Romancos-Guadalajara

Ya en el valle, el viajero admirará lugares tan tí­picamente alcarreños como Valdesaz y Caspueñas, con sus caserí­os rodeados de arboledas, hortales, y cuestas preñadas de chaparros, olivos y luz, siempre la luz rodando por las abiertas riberas de la Alcarria.

Desde Brihuega puede hacerse una agradable ruta bajando junto al Tajuña. Pasada la estrechez del rí­o donde se alza, romántico, el edificio de Nueva Brahjamandala que hoy es sede de la fe Hare-Krishna en España, se llega a villas como Romancos, en que destaca su iglesia de portadas de aire gótico, de grandes capiteles y oscuras gollerí­as talladas; como Tomellosa, en la que luce su plaza mayor y el Ayuntamiento de tradicional estructura soportalada, más la iglesia paroquial con arquitectura renacentista y retablo de la época; como Balconete, ya en la altura, que ofrece su larga calle mayor retorcida y cuajada de edificios tí­picos, a los que se añade el templo parroquial, ocupado el muro final de su presbiterio con un espectacular retablo de pinturas, del siglo XVI, y una capilla dedicada a la Inmaculada con una estupenda talla de la titular. Al final del pueblo está la picota que proclama su tí­tulo y capacidad de villazgo: es gótica y de las mejores de la Alcarria.

yelamos nevado

Todaví­a siguiendo el rí­o podemos admirar el  pueblecito de Archilla, y desde lo profundo del valle admirar Valfermoso, en la altura, cerca del cual parte la carretera que va a recorrer otro de esos encantadores e í­ntimos valles alcarreños, el de San Andrés, por el que subiremos despacio admirando sus pueblos, que son Romanones primero, con recuerdos de antigüedad romana cono su propio nombre proclama; Irueste, de agradable visión en cuesta; Yélamos de Abajo y Yélamos de Arriba, dos hermanados y singulares enclaves en los que verá el viajero todo lo que en la Alcarria busca: plazales  umbrosos, castilletes derruidos, picotas de villazgo, fuentecillas y huertos regados por el rí­o entre densas manchas de orondos nogales, que aquí­ producen la mejor nuez de la comarca. Finalmente, ya casi en la altura de la meseta, San Andrés del Rey, con su templo de raí­ces románicas.

Civica

Si desde Brihuega tomamos el camino, también junto al rí­o Tajuña, que nos lleva hacia el norte, aguas arriba, nos encontraremos con lugares encantadores como el rincón de Cí­vica, una curiosa finca en la que surge a veces el agua de la caliza y porosa roca, y en la que sus dueños (monjes dicen que fueron en tiempos muy remotos) construyeron pasadizos, balconadas, cuevas y miradores. Poco después se llega a Barriopedro, mí­nimo lugar que ofrece la portada románica de su templo; más arriba a Valderrebollo, con su gran plazal en el que luce la picota, un escudo de la Inquisición, y un templo de portalada románica muy pura; llegamos, finalmente a Masegoso, con un pequeño museo de tema agrí­cola, y desde allí­ tomamos la carretera que sigue acompañando al rí­o hasta El Sotillo, donde se admira en la iglesia a la Virgen de Aranz, a la que unos pastores (no hace falta decir que eran vascos) encontraron junto a un espino; un paraje encantador que requiere paseo a pie y que llaman «los frailes» porque tiene unos roquedos enhiestos y oscuros sobre las praderas húmedas; y finalmente Las Inviernas, ya en la meseta alcarreña más alta, con una portada románica interesante en su iglesia.

0026-Villaviciosa de Tajuña-Guadalajara

También desde la parte alta de Brihuega debe hacerse otra breve ruta que discurre por la meseta cerealista de la Alcarria, casi paralela a la autoví­a de Aragón. Primeramente se pasa junto al monolito que se colocó a principios del siglo XX en recuerdo del lugar donde se produjo la batalla de Villaviciosa, definitivo y terrible encuentro militar entre los ejércitos de Vendome (el francés ganador) y Stanhope (el inglés/austrí­aco perdedor) que selló la Guerra de Sucesión en 1711 y puso en el trono de España a la dinastí­a borbónica. Pasando al pueblo, encontramos de notable una pequeña iglesia con trazas románicas, al menos en su ábside, y las ruinas del que fue gran monasterio de San Blas, de la Orden de San Jerónimo, y del que solo pervive una alta torre y una portalada barroca que serví­a de ingreso al templo. Siguiendo la llanada se alcanza Yela, un pueblecillo que fue reconstruido tras la Guerra Civil española, y que parece estar centrado por su iglesia parroquial, un extraordinario edificio de estilo románico, muy completo aunque muy restaurado: su galerí­a a sur y poniente, su gran puerta de arquerí­as semicirculares, su ábside y su espadaña, dan la clave de una arquitectura pura y medieval perfecta. Por Hontanares se alcanza finalmente la autoví­a de Aragón.

Texto extraí­do del libro "GUADALAJARA entera. 10 rutas para conocerla".

Una guí­a que te ofrece conocer la provincia de Guadalajara a través de 10 rutas muy bien definidas, ilustradas con planos, fotografí­as y dibujos detallados, escrita por D. Antonio Herrera Casado, Cronista Oficial de la provincia.


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