Historia de Brihuega

Hay constancia de la existencia de varios poblados anteriores a los romanos en los alrededores de Brihuega.

A principios del siglo XX, en el paraje denominado Arroyo de la Villa, fue excavada una necrópolis celtí­bera encontrándose varias urnas globulares conteniendo cenizas.

El nombre Brihuega deriva del vocablo í­bero "briga", que significa "lugar fuerte o amurallado", apareciendo en los documentos medievales con el nombre de "Castrum Briga".

En la edad media Brihuega fue punto de paso de los principales personajes de la época. Así­, el que luego fuera rey Alfonso VI, tras huir de la corte por problemas con su padre, estuvo viviendo en Brihuega una temporada acogido a la amabilidad del rey de Toledo Al-Mamún.

Tras la conquista de Toledo, ya convertido en rey, donó la villa a los Arzobispos de Toledo, quienes convirtieron a Brihuega en lugar principal a la altura de Illescas, Alcalá de Henares o Talavera.

Entre estos, el más importante fue sin duda alguna Don Rodrigo Jiménez de Rada, gran político e historiador, que enriqueció el patrimonio de Brihuega con obras como las iglesias de San Felipe y de Santa Marí­a o la reconstrucción del palacio-fortaleza. También fue el artí­fice de la concesión de su Fuero a Brihuega en 1242.

Hasta el siglo XVI, Brihuega vivió sumergida en un régimen señorial, que terminarí­a en 1584 cuando Felipe II anexionó la villa a la corona. En 1607 los arzobispos volvieron a tomar posesión de Brihuega en la persona del cardenal Sandoval y Rojas.

Momentos clave para la historia de España tuvieron lugar en Brihuega en 1710, con el asalto a la villa y la posterior batalla en campos de Villaviciosa del Tajuña, que trajeron al trono a la dinastí­a Borbón.

La época ilustrada de los borbones trajo a Brihuega un renacer en su industria, con la instalación de la Real Fábrica de Paños como sucursal de la existente en Guadalajara.

Edificio de la Rotonda de la Real Fábrica de Paños de BrihuegaTambién la guerra de la independencia pasó por Brihuega destacando Francisco Pareja, herrero de la villa, entre los guerrilleros que hostigaban a los franceses en la zona.

En enero de 1823 otra dura jornada se vivió entre los muros de Brihuega. La batalla ente los absolutistas del general Bessiéres y los constitucionales del Empecinado y O'Daly, terminó con la victoria del  primero.

La iglesia de San Felipe en marzo de 1937Pero sin duda alguna, tal vez por su cercaní­a y por seguir viva en el recuerdo de nuestros mayores, es la batalla celebrada en marzo de 1937, durante la última guerra civil, la que mayores huellas dejó a su paso por Brihuega.

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