El penal de Brihuega

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La crisis del sistema penitenciario español a finales del siglo XIX, obligó a buscar alternativas a los penales ya existentes, la mayoría de ellos con problemas de hacinamiento y en un estado lamentable. La construcción de nuevos presidios parecía ser la mejor alternativa. Brihuega, y en concreto la Real Fábrica de paños, fue un firme candidato a albergar uno de estos nuevos presidios.

revistadelasprisionesDesde mediados de 1894 la Revista de las prisiones, publicación dedicada, según consta en su cabecera, a la doctrina y legislación penitenciaria, dedicó varios artículos al estudio de la situación penal en España. De su lectura se deduce que el estado de los establecimientos penitenciarios debía ser bastante lamentable, encontrándose varios de ellos en estado de semiruina y algunos otros con graves desperfectos que exigían ser reparados sin demora. A esto se unía el hecho del cierre del penal de Valladolid, cuyos reclusos fueron distribuidos entre otros penales, agravándose los problemas de hacinamiento ya existentes, especialmente en el de Zaragoza, ciudad que también solicitó el traslado de su penal a otra población.

Se plantearon varias localidades como posibles sedes de nuevos penales: Chinchilla, Caspe, Calatayud, San Fernando de Henares, entre otros. Pero para la Revista de las prisiones la mejor elección era Brihuega y su edificio de la Real Fábrica de Paños.

El primer artículo que hemos podido encontrar sobre la creación de un penal en Brihuega fue publicado el 28 de diciembre de 1894[1], si bien en él se hace referencia a una noticia publicada en el número anterior, que no hemos podido localizar, acerca de la presentación de una instancia en la Dirección de Penales en la que se ofrecía un edificio de Brihuega para ser destinado a penitenciaria.

Este artículo es el primero de una serie en los que se analiza la situación, el entorno y el estado de la Real Fábrica de paños y de la propia población de Brihuega, escritos por Fernando Cadalso, el director de la Revista, quien parece ser que visitó Brihuega y la Real Fábrica antes de escribirlos.

De la historia del edificio nada nuevo nos descubre, pero sí nos da una descripción exacta del estado en que se encontraba en esos años:

«La mayor parte de sus cimientos descansan en roca viva; sus muros miden más de un metro de espesor; las numerosas ventanas que tiene, por lo bien distribuidas y por lo grandes que son, corresponden al aspecto general de edificación é inundan de luz directa y llenan de aire puro todos los locales; el pavimento es de madera, que constituye una verdadera riqueza y da á la techumbre una resistencia y una solidez que se halla en perfecta relación con la que ostentan tus muros.

La parte edificada se compone de tres pabellones ó cuerpos, á dos pisos, que designo para la descripción: el primero, con el nombre de central y los otros dos con el de laterales.

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Una rotonda, de planta y construcción perfectamente circular, se levanta en el sitio principal del edificio y determina un extenso patio dé igual forma, en cuyo centro existe un estanque que debió en su principio servir de lavadero y demás operaciones preparatorias á la carda y tejido de las lanas. De esta rotonda, y en dirección á lo que llaman «obra nueva» y á la puerta principal de entrada, arrancan dos pabellones laterales, entre los cuales queda un espacioso patio, que, principiando en la puerta de la rotonda, termina en la de la iglesia, espléndida nave donde pueden asistir á misa mil fíeles con relativa amplitud.

(…/…)

Pero no hay necesidad de regatear el espacio ni de escatimar el terreno. Aún quedan los dos cuerpos de edificio que he llamado laterales, de grandes dimensiones y unidos al anterior.

El de la izquierda entrando (la obra nueva) afecta forma rectangular y consta de dos pisos, cada uno de los cuales se sirve por una larga crugía, de la misma longitud que el edificio, y á derecha é izquierda de esta crugía ó corredor, y en otras dos crugías separadas por dos tabiques seguidos y de más extensión que la central, se hallan los locales destinados á viviendas.

El pabellón ó cuerpo de edificio lateral de la derecha, forma ángulo recto con el anterior, y es tanto ó más extenso que aquél. Su figura es de rectángulo perfecto; consta también de dos pisos, con dos crugías, se sirve por dos largos corredores que van de extremo á extremo de la estancia también como el anterior se halla unido al edificio central.»

Viendo la distribución de la rotonda y de las naves laterales adjuntas (talleres de percha y tinte en su día) el autor plantea en su estudio destinar el piso bajo de la rotonda para talleres y el piso alto a dormitorios, donde podrían instalarse, según él, «un penal que contuviera hasta mil presos». Los despachos para locutorios, Salas de Jueces y Abogados, se situarían en una de las naves laterales, mientras que en la otra estarían las oficinas, Sala de Audiencia, escuela y enfermería y la capilla para los oficios religiosos. El patio central de la rotonda sería destinado a zona de esparcimiento, aseo, revistas, etc.

El edificio situado a la izquierda del zaguán de entrada, conocido como la «obra nueva», destinado a viviendas, lo ve fácilmente transformable en zona para reclusos con una distribución similar a la de la Prisión de mujeres de Alcalá de Henares (La Galera), destinando una parte del piso principal a enfermería.

El último pabellón, situado perpendicularmente al anterior es para el autor, el lugar ideal para situar el Cuerpo de Guardia, los almacenes, y la residencia para los empleados y sus familias.

En el número siguiente[2] se retoma el estudio de la Real Fábrica, esta vez centrado en la parte no edificada, esto es, patios, jardines, huerta, etc.; así como de su emplazamiento y alrededores. Veamos su descripción:

«Se halla enclavado en el punto más alto de la población, á un extremo de ésta, inmediato á la carretera y muy próximo al sitio donde paran las diligencias y demás vehículos que llegan á Brihuega, y de ella parten, así para el servicio de viajeros y correos, como para el transporte de mercancías y demás objetos que allí se exportan é importan, lo cual permite pueda llegarse al edificio sin entrar en el casco de la población.

La parte que he llamado rotonda se halla rodeada por tres extensos patios y dos espaciosos y bien cuidados jardines. El pabellón «obra nueva» tiene también un espléndido jardín, que llaman «de la intendencia» y un patio de grandes dimensiones que cierra por este lado el pabellón de que trato. A los patios y jardines y á la parte edificada de estos dos cuerpos, «la rotonda» y «la obra nueva», circuye un hermoso parque, de área mayor que la que ocupan las dependencias descritas. En el ángulo que forman «la obra nueva» y «la obra vieja» por el lado de la puerta principal, queda también un terreno de considerable extensión que pertenece á la casa, que hoy para nada se utiliza, pero que pudiera servir de comodidad y desahogo al servicio general del Establecimiento, y muy especialmente á la dependencia «obra vieja» si en ella se instalaran la guardia militar, los almacenes los funcionarios, según indicaba en mi artículo anterior.

A pesar de la extensión dilatada que el edificio y sus dependencias tienen, se halla aislado de casas de vecindad en todo su perímetro, á excepción de un punto de la rotonda, al cual se adosan dos pequeñas y casi ruinosas viviendas particulares que á poquísima costa pudieran adquirirse, y de este modo conseguir el aislamiento completo, muy conveniente á juicio de todos y necesario al de muchos, para evitar los trastornos que ocasiónala proximidad de la gente libre á los prisioneros. Y aislado ya el edificio, sólo se necesita para la seguridad un muro que circuya y cierre todas las dependencias del mismo. Existe hoy en la mayor parte de su perímetro, pero á juicio mío es poco elevado y de todos modos sería preciso completarle.»

A continuación el autor pasa a describir como deberían ejecutarse los trabajos para adecuación de los edificios y del entorno de la manera más económica posible para el erario. Para realizarlos serían empleados los propios penados, al igual que se emplearon en obras como el Canal de Castilla, el puerto de Tarragona y la prisión de Madrid. Para ello, en un primer momento, habría que trasladar un número reducido de ellos desde el Penal de Alcalá de Henares, por ser el más cercano, que fueran realizando los primeros trabajos de adecuación, para luego poder llevar a Brihuega un contingente mayor. Las raciones, herramientas y enseres para mantenerlos podrían trasladarse también desde Alcalá durante las primeras semanas, hasta que estuvieran listo los talleres donde fabricarlos y repararlos. Para estos trabajos se emplearían materiales existentes en la misma Brihuega, lo que haría abaratar costes al ahorrarse el transporte.

«Precisamente, la cal y el yeso de la Alcarria, gozan de merecida fama por su buena calidad; y allí, inmediatos á los muros del edificio en cuestión, la naturaleza ofrece cantidad inagotable de estos materiales; la piedra abunda en aquel sitio tanto como el agua, pues toca con las paredes de la antigua fábrica de paños una cantera magnífica, y á raudales corren multitud de fuentes.»

Unas páginas más adelante[3] y bajo el título “Visita de estudio” la Revista informa del encargo realizado por la Dirección de Penales al arquitecto Sr. Aranguren, para el estudio del edificio de la Real Fábrica y los trabajos necesarios para su adecuación para su uso como penal.

En el número 2 de 1895[4], el autor se centra en los posibles trabajos a que se podrían destinar los presos de Brihuega en caso de establecerse allí la penitenciaria, proponiendo labores agrícolas y de aprovechamiento de canteras:

«Tiene el distrito de Brihuega extensos territorios que requieren brazos para su cultivo, y se hacinan en nuestros Presidios millares de penados que demandan tierras donde trabajar.

(…/…)

No es sólo la superficie del terreno la que puede y debe cultivarse: existe, además, un subsuelo rico en cal, yeso y piedra, tanto para emplearla en edificaciones, cuanto para utilizarla como grava en las carreteras. Y á estos trabajos pudieran con gran ventaja y notable economía dedicarse los penados.»

La proximidad a Madrid es para el autor una ventaja frente a otros emplazamientos, a pesar de no tener comunicaciones por vía férrea:

«En dos horas escasas por ferrocarril se llega á Guadalajara, y en tres, á lo sumo, de esta capital á Brihuega. La circunstancia de no ser estación férrea Brihuega la estimarán muchos como inconveniente. A mi parecer es ventaja, tratándose de un Establecimiento penal. Pero sin entrar en consideraciones respecto á este punto, sí he de decir la facilidad de que el tren llegara hasta Brihuega. Uno de vía estrecha parte de Madrid y termina en Arganda.

Pues esta línea pudiera á muy poca costa prolongarse, si en los trabajos se emplearan los reclusos. Sin túneles, sin desmontes, sin cálculos de ingeniería, puede construirse el camino férreo de Arganda á Brihuega, con sólo tender los raíles por la ribera del Tajuña.»

La Crónica recogió de esta manera la noticia sobre el penal de Brihuega:

«Se trata de establecer en Brihuega una Penitenciaría, y al efecto, el expediente presentado lo ha remitido la Dirección general de Penales, al Arquitecto, Sr. Aranguren. El local ofrecido, es el que más descuella entre todos los edificios de Brihuega, tanto por su elevación como por sus vastas dimensiones, y fué un tiempo fábrica nacional de tejidos.

Tenemos entendido que el Diputado por el distrito, nuestro buen amigo D. Rodrigo Figueroa, trabaja con interés el asunto.»

Según informa la Revista de las prisiones en su nº 3[5], el arquitecto Sr. Aranguren una vez efectuada la visita a Brihuega redactó un informe favorable sobre las condiciones del edificio de la Real Fábrica. En ese mismo número se informa del estado del expediente para la adecuación del Castillo de Chinchilla[6] como establecimiento penitenciario, y en el siguiente hace un repaso a los proyectos en curso para la apertura de nuevos penales:

«Las del castillo de Chinchilla comenzarán muy en breve, pues ya está terminado el expediente y hechos los planos.

También darán comienzo muy pronto las proyectadas en el Penal de Ocaña, para que pueda albergar 500 penados más.

El día 7 del corriente estuvieron los Sres. Ministro, Director general, Arquitecto de la Dirección y D. Rafael Salillas en el inmediato pueblo de San Fernando, á reconocer el edificio que sirvió para fábrica de paños, con objeto de destinarle á Penal. El juicio que formaron de él fué favorable.

El expediente relativo á la adquisición del edificio de Brihuega, se lleva también con gran actividad.»

Todos estos proyectos veían su reflejo en la prensa de la época. Así, en El Imparcial del lunes 18 de marzo de 1895 aparece esta reseña sobre el consejo de ministros:

El de Gracia y Justicia dio cuenta de otro expediente sobre adquisición de locales para establecimientos penales. Se propone la adquisición de tres edificios: uno el castillo de Chinchilla, otro la fábrica de San Fernando de Jarama que posee el Sr. Page, y otro una posesión de Brihuega que posee D. Antonio Hernández. Este último tiene las condiciones necesarias para manicomio judicial. El gobierno, acordó que se practiquen las gestiones necesarias para saber si convienen los precios de dichos edificios.

penaltorrehomenaje1879El proyecto de Brihuega permanece parado, mientras que el Ministerio de Gracia y Justicia publicó en la Gaceta de Madrid, el 3 de junio de 1895, el anuncio de subasta pública para la construcción de un establecimiento penal en Chinchilla[7]. El importe de la subasta era de 274.548 pesetas y 73 céntimos, y el objeto del proyecto era la construcción de un «establecimiento penal dentro del recinto amurallado del antiguo castillo de Chinchilla, conservando y utilizando dichas murallas, los torreones de entrada y el aljibe». Las condiciones eran muy detalladas, y el proyecto establecía el derribo de todo el interior del castillo «y de los restos de la antigua torre del homenaje, así como el desmonte del terreno hasta dejarlo con la rasante».

Un año después la Revista de las prisiones volvió a retomar el tema del penal de Brihuega en su nº 11 de 1896[8], repitiendo sus argumentos sobre la excelente localización para el penal y los recursos existentes en Brihuega para que los penados realicen labores en el campo y en las canteras y yacimientos de cal y yeso, frente a otros posibles candidatos, como Caspe y Calatayud.

Dos años después en el nº 29 de 1898[9], se recoge la noticia de la posible desaparición del penal de Valladolid volviendo a mencionarse Brihuega como nuevo penal destinado a recoger los presos de Valladolid.

Mientras tanto el penal de Chinchilla estaba finalizado y entregado al Estado, pendiente de inauguración, con el material y utensilios necesarios, y el personal de servicios nombrado.

El 30 de agosto de ese año, El Imparcial publica el descontento de la prensa de Zaragoza al haber asumido su penal la mayor parte de los presos de Valladolid, cuando la ciudad había solicitado la desaparición del penal. Así, publica la siguiente carta de D. Antonio Serrano, alcalde de Brihuega, dirigida al D. Francisco Cantín y Gamboa, alcalde de Zaragoza:

«Hace cuatro años se ofreció al Estado por sus propietarios, y con destino á penales, el grandioso edificio da esta villa conocido con el nombra de «Fábrica.» Fue construido por Carlos III y Fernando VI, con destino á la fabricación de tejidos de lana.

Es un edificio vastísimo, de inmejorable y hasta lujosa construcción, capaz para albergar lo menos 1.500 penados y establecer en él al propio tiempo un manicomio judicial con vastos jardines, iglesia y patios espaciosos y con agua abundante y propia conducida desde su origen por cañería especial.

El ministro de Gracia y Justicia envió al arquitecto de la dirección, que levantó el plano e informó favorablemente, por considerarlo quizás como único para al destino para que se ofreció. El asunto se llevó al Consejo de ministros, y según anunció la prensa toda, ésta acordó en principio la adquisición en el último Consejo que celebró el ministro Sagasta en 1895 y en el cual surgió la crisis que determinó su caída.

Esta villa vería con gusto el establecimiento en ella del penal que Zaragoza rehúsa, y puesto que del asunto se trata, bueno es que sepa usted que sobre él hay expediente en el ministerio, instruido por el propio partido liberal siendo ministro del ramo el Sr. Maura, con la intervención de los Sres. Sagasta, Puigcerver y Capdepón, qua eran también entonces ministros.

Si estos antecedentes le son útiles puede autorizarlos desde luego la comisión, segura de que si su gestión hubiera de producir efecto favorable al deseo da esta villa, ésta aceptaría el penal como un recurso de salvación.»

La carta es respuesta a un escrito dirigido por el alcalde de Zaragoza al de Brihuega, según recoge La Crónica el 31 de agosto:

«El Alcalde de Zaragoza se ha dirigido al de Brihuega en solicitud de datos sobre el expediente incoado hace tiempo para trasladar el penal de Valladolid a dicha importante villa de esta provincia.»

Éste mismo periódico publica el 3 de septiembre otra nota en la que informa:

«Hay gran interés en trasladar el presidio de Zaragoza a Brihuega y son las autoridades de la capital aragonesa las que mayores esfuerzos hacen para ello, al objeto de beneficiar la industria que resulta muy perjudicada porque en los presidios se ejerce a gran escala.

Otra vez se ha removido el expediente de que en su día nos ocupamos, incoado hace mucho tiempo para trasladar el penal de Valladolid y el Ministro de Gracia y Justicia ha facilitado los antecedentes del mismo.

Tenemos entendido que la otra vez el mayor inconveniente fue la proposición del propietario del edificio, que no convenía al Estado.»

Las informaciones sobre el penal de Brihuega fueron especialmente seguidas por La Crónica, que en su nº 1091, del 14 de septiembre, publicó el siguiente artículo, firmado por Un Brihuego:

El Alcalde de Brihuega ha dirigido al de Zaragoza una carta manifestándole el gusto con que aquella villa vería el traslado a su localidad del penal que la capital aragonesa rehúsa (…/…) aspiración justa y legitima del pueblo birocense, que entiende que con aquella medida se favorecerían sus intereses (…/…) necesita emprender nuevos derroteros, intentar algo que la haga salir del estado de postración y decadencia en que se halla a fin de dar vida a una población muy digna de mejor suerte.

No ignora el Alcalde de Brihuega que los suministros de penales se hacen por contrata, como sabe también que en un contingente de 1.500 penados, no todos se mantienen de la ración oficial, así como que un establecimiento de esta índole exige un numeroso personal para su administración y alguna guarnición mas o menos números a para su custodia y todo esto ha de contribuir forzosamente a aumentar el consumo en la población, sin contar con que numerosas familias de los penados habrán de venir a visitarlos y socorrerlos y algún gasto han de hacer en la población amen del uso de carruajes o vehículos de las distintas empresas existentes en esta villa que nos serian las que menos ganaran con la realización de aquella.

Afirmase por algunos que muchos penados al cumplir su pena se establecerán en Brihuega y que esto sería un peligro para la localidad, (…/…) la estadística criminal demuestra que no es mayor la criminalidad en las poblaciones en que existen penales (…/…).

Que Zaragoza y Valladolid no quieren los presidios, porque son un censo perjudicial, en cambio capitales de provincia como Valencia, burgos y Granada están satisfechas con él y pueblos de la categoría de Chinchilla no solo facilita el local para ello, sino que da treinta mil duros para las obras indispensables, lo cual demuestra que alguna ventaja reportaran dichos establecimientos.

(…/…)

Por estas consideraciones que podríamos ampliar si no nos hubiéramos extendido demasiado, entendemos que el Alcalde de Brihuega cree, con la opinión general, que redundaría grandes beneficios al pueblo que administra y ha hecho perfectísimamente en dirigirse al municipio de Zaragoza ofreciéndose y facilitando datos para la mejor y más pronta realización del proyecto

El martes 20 de septiembre de 1898, El Correo Militar recoge los acuerdos del consejo de ministros:

De Gracia y Justicia se despachó en expediente relativo á un suministro para el penal de Ocaña.

El expediente relativo á la trasladó a del penal de Zaragoza no se despachó por falta de tiempo. Según parece, hay el ofrecimiento hecho, por el Ayuntamiento de Brihuega, de un local á propósito para el traslado del penal, que es la antigua fábrica de paños de aquella población, y el Consejo de ministros ha de examinar y decidir si el ofrecimiento es aceptable.

Al día siguiente La Época amplía la información sobre el penal de Zaragoza:

El Sr. Groizard (ministro de Gracia y Justicia) dio también cuenta del expediente formado para la traslación de dicho penal á Brihuega.

El coste del edificio que se pretendo destinar á penal es de 375.000 pesetas, y las obras presupuestadas en el mismo ascienden á más de 100.000 pesetas.

El Ayuntamiento de Zaragoza aspira á la cesión del actual edificio-presidio y ofrece al Gobierno el anticipo de una tercera parte del coste del nuevo local, reintegrándose de esta suma en varias anualidades.

El viernes 23 de septiembre de 1898, diversos diarios[10] recogen la oferta de Zaragoza: 200.000 pesetas por el edificio del penal y su traslado. La diferencia entre esta cantidad y las 475.000 que costaría la compra y remodelación de la Real Fábrica de Brihuega sería repartida según el ministro de Gracia y Justicia, Sr. Groizard, entre varios presupuestos.

La Revista de las prisiones, en su nº del 24 de Septiembre[11] insiste en que Brihuega es la mejor opción para el traslado del penal de Zaragoza.

El Siglo Futuro, La Correspondencia de España, La Época y El Imparcial publican el 26 de septiembre que prácticamente ha quedado cerrada la operación de adquisición de la Real Fábrica y su traslado allí de los presos del penal de Zaragoza.

Sin embargo al día siguiente El Liberal y El Siglo Futuro[12] no dan por seguro este hecho ya que se está estudiando el edificio de la Fábrica de Paños de San Fernando como candidato para penal.

La Crónica, en su nº 1095 de 28 de septiembre de 1898, publica en la sección Noticias generales:

«En uno de los últimos Consejos de ministros, ha sido objeto de discusión si seria trasladado o no a Brihuega al ser suprimido el penal de San José de Zaragoza, y ha sido objeto de discusión el asunto, porque había otras poblaciones de importancia que también habían solicitado se estableciese en ellas el presidio de Zaragoza.»

La Gaceta de Madrid, antiguo B.O.E., publica el 30 de Septiembre de 1898 una Real Orden para que se remita al Ministro de Hacienda, la instancia y propuestas del Ayuntamiento de Zaragoza para el traslado de su penal y la resolución a cerca de la compra de la Real Fábrica de Brihuega como nuevo establecimiento penitenciario:

Excmo. Sr.: Dada cuenta á S. M. la REINA, de la instancia del Ayuntamiento de Zaragoza pidiendo la supresión del presidio llamado de San José, existente en dicha ciudad, y la traslación de los que en él sufren condenas á un edilicio conocido con el nombre de Fábrica, situado en el término municipal de Brihuega, el cual hace tiempo viene por sus dueños ofreciéndose en venta al Estado para establecer en él una penitenciaría, y de la proposición que al mismo tiempo hace el Ayuntamiento de contribuir con la suma de 200.000 pesetas para adquirir dicha Fábrica y ejecutar las obras que requiere su adaptación al nuevo destino, siempre que el Estado a su vez ceda en propiedad á Zaragoza el edificio hoy penal de San José, entendiéndose que si la estimación que de él se haga fuese menor de las 200.000 pesetas, renuncia desde ahora á la diferencia entre la valoración y dicha cantidad, teniendo en consideración que, para llevar á cabo la conveniente supresión del penal de Zaragoza en la forma que su Ayuntamiento indica, es indispensable, con arreglo a la ley de 21 de Diciembre de 1876, la formación por el Ministerio de Hacienda del oportuno expediente y el acuerdo del Consejo de Ministros, previo informe de la Junta creada por el art. 10 de la disposición mencionada.;

SM. el REY (Q. D. G.), y en su nombre la REINA Regente del Reino, ha tenido á bien resolver se remita á V. E. la instancia y proposiciones del Ayuntamiento de Zaragoza, para que, en armonía con 10 que se ordena en los artículos 4.º, 10 y 11 de la ley de 21 de Diciembre de 1876 y los concordantes del reglamento de 5 de Febrero de 1877, proponga V. E. al Consejo de Ministros la resolución que estime procedente acerca de la adquisición del edificio de Brihuega y la cesión á Zaragoza del penal de San José, á fin de llevar á efecto lo más pronto posible la supresión de este presidio, y la traslación de los allí recluidos á un nuevo establecimiento penitenciario.

De Real orden lo digo á V. E. para su conocimiento y efectos oportunos. Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 29 de Septiembre de 1898.

PRÁXEDES MATEO SAGASTA

Sr. Ministro de Hacienda.

En octubre de 1898 El Imparcial publica que han surgido inconvenientes en el traslado del penal de Zaragoza a Brihuega, ya que esta localidad carece de estación de ferrocarril, estando situada la más próxima a 48 Km., barajándose de nuevo la alternativa de San Fernando de Henares.

El consejo de ministros nuevamente vuelve a tratar el traslado del penal de Zaragoza y determina que El Consejo de Sanidad designe un medico que se traslade a San Fernando y a Brihuega para realizar un estudio sanitario de ambas localidades[13]. Por su parte la Dirección de Prisiones envía nuevamente un arquitecto a reconocer ambos edificios[14].

Todos estos datos son resumidos y publicados por La Revista de las Prisiones en su nº 40 de 1898[15]:

Dos edificios se ofrecen: el de Brihuega, que ya se ha descrito en la REVISTA, y el de San Fernando, que no conocemos. De este último sólo tenemos noticias por las referencias que hemos recogido. Según una instancia que se ha presentado en la Dirección general de Administración local, ya hubo intención, hace algunos años, de establecer en él un manicomio; pero se desistió de la idea por hallarse en estado ruinoso, según informe de varios Arquitectos, y por ser nocivo para la salud por el excesivo paludismo de que aquel punto adolece, por la baja posición que ocupa y por confluir en él los ríos Jarama y Henares.

Con minuciosidad se detallan estos extremos en la instancia á que aludimos, citando los expedientes que existen respecto al particular en el Ministerio de la Gobernación, los informes emitidos y el nombre dé las personas que los suscriben.

Los Sres. Groizard y Merelles han dispuesto que esos expedientes se reclamen, para que juntos con la instancia de referencia, se remitan al Ministerio de Hacienda, que es el llamado á resolver en definitiva respecto á la adquisición del edificio que se elija.

Sabemos también que se ha designado á un Médico del Consejo de Sanidad, por parte del Ministerio de la Gobernación, y al Sr. Salillas, Médico también y Jefe de Negociado en la Dirección de Penales, por parte de Gracia y Justicia, para que reconozcan el mencionado edificio de San Fernando y emitan dictamen respecto á sus condiciones higiénicas y sanitarias.

Ya que de reconocimientos se trata, ya que un Arquitecto de la Dirección ha examinado ambos edificios, el de Brihuega y el de San Fernando, parécenos que hubiera sido acertado designar también al Director de un Penal para que hubiera emitido su parecer respecto á las condiciones de régimen, que si es importante el parecer del Arquitecto respecto á la construcción, y el de los Médicos respecto á la salubridad, importante nos parece también el de una persona técnica por lo concerniente al sistema que haya de aplicarse en el Establecimiento en proyecto. Si esto se hubiera hecho antes de habilitar el de Chinchilla, seguramente que se hubiera elegido otro sitio muy distinto del que ocupa hoy.

En este mismo número se vuelve a publicar el artículo con la descripción de la Real Fábrica que ya se publicara el 28 de diciembre de 1894, y en el siguiente[16], el publicado el 8 de enero de 1895. Además, en este último número, se informa de que el arquitecto designado ya ha presentado los informes y planos realizados en Brihuega y San Fernando, ascendiendo los presupuestos para su reforma a 260.000 el de San Fernando y 227.000 el de Brihuega.

El 24 de septiembre, La Crónica publica un largo artículo titulado “El penal de San José de Zaragoza a Brihuega”:

Los periódicos de Madrid y Zaragoza se ocupan estos días del traslado del presidio de San José a la importante villa de Brihuega en esta provincia.

Mucho han fantaseado algunos periódicos acerca de las gestiones de la comisión zaragozana que se halla en Madrid, tanto que se ha llegado a dar cuenta de conferencias antes de que se celebrasen; y todo lo que estos días se ha dicho y escrito hay, junto a deficiencias notables, invenciones asombrosas.

Lo cierto y positivo, prescindiendo de detalles que aunque poco interesan también se han desfigurado, es que la supresión del penal de San José y traslación a Brihuega, no la ve con malos ojos el señor ministro de Gracia y Justicia, la defiende resueltamente el señor Sagasta, tiene el decidido apoyo del señor Capdepón, y ha ofrecido espontáneamente el suyo D. Germán Gamazo. No es partidario de ella, en las condiciones que la comisión de Zaragoza pretende, el director de Penales señor Merelles, y ha manifestado públicamente su enemiga en El Tiempo y en la Revista de prisiones el señor Cadalso, (director de una de las cárceles de Madrid), que funda la mayor parte de sus argumentos oposicionistas, en un artículo que tiempo atrás publicó un don J. S. en el Mercantil de Aragón, reproducido literalmente por esa revista. Así está el litigio en las esferas oficiales donde los comisionados zaragozanos aprietan de veras con la ayuda de todos sus senadores y diputados y muy especialmente con la experta dirección de los señores More, Gil Borges y Moncasi y diaria compañía de Menéndez Pelayo y Roncalés.

Más a la superficie sólo ha salido hasta hoy los que tiene de carácter oficial; y si bien los señores de Zaragoza se han encerrado en una reserva impenetrable, en lo que respecta a lo que hagan fuera de los ministerios, lo mas principal y decisivo se ha gestionado fuera del mundo oficinesco.

Según informes, no fantástico sino verídicos y exactos, la traslación del penal de Zaragoza a Brihuega no tropieza con otro ni mas obstáculo que el no haber en el vigente presupuesto del Estado, consignación de cantidades que pudieran aplicarse para adquirir un edificio y llevar a él los penados de otro. Todos los demás inconvenientes de distintos géneros están salvados y se confía fundamentalmente que éste se salvará también. Al efecto la comisión de Zaragoza presentó hace seis u ocho días en Gracia y Justicia una proposición con bases a discutir, las cuales, estudiadas previamente por el señor Groizard, han sido sometidas al Consejo de ministros. En ellas ofrecen los comisionados de Zaragoza fórmula para armonizar la justicia de sus pretensiones con la equidad y respeto á los intereses generales; y como ya se ha rasgado algún tanto en la Presidencia del Consejo la reserva, podemos asegurar que tales bases comprenden como puntos capitales, la supresión de San José y su traslación a Brihuega y la forma en que Zaragoza ha de facilitar la gestión ministerial para que tal supresión y traslación se haga. En lo primero, pues es cosa resuelta, no hay cuestión, y en lo segundo podrá hacer sus mas y sus menos, habiendo acordado el Consejo que el señor Groizard estudie los antecedentes antes de resolver el asunto.

Esta es, emitiendo comentarios que no pueden hacerse sin riesgo de extraviar la opinión por faltar elementos para formar juicios imparciales y exactos respecto a cosas y personas, el estado cierto de tan importante cuestión.

Creemos, pues, con vista de las anteriores noticias de un corresponsal madrileño que sigue la pista al asunto, que el penal de Zaragoza será trasladado a Brihuega, aspiración de los birocenses, según ha manifestado el Alcalde, que se inspira en la opinión de los vecinos de la importante villa de Brihuega.

La instalación de un penal en Brihuega desata la polémica y aparecen detractores que afirman que su instalación traería no solo a Brihuega, si no a la provincia entera, nuevos problemas de seguridad, enfermedades y mayor pobreza.

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El 13 de octubre 1898, La Crónica publica el siguiente artículo titulado El penal en Brihuega, firmado por Tomás Molina Mayoral:

«Las naciones y sus pueblos tienen su historia, su progreso y su decadencia. La última es por desgracia un hecho en Brihuega. Industria, agricultura y comercio, artes y oficios, yacen mucho ha, ó mejor dicho: ‘Brihuega non est hic’, no existe.

(…/…)

Brihuega busca trabajo, no le encuentra; pide pan y no se lo dan; luego debe recibir gustoso lo que el dispensador de todos los bienes la depare.

(…/…)

Así lo comprendieron los personajes mas ilustres, por su ciencia, posición y riquezas de las ciudades de Burgos, Valencia y Valladolid, al imponerse á sus gobiernos hasta conseguir de ellos el mayor número de confinados para los establecimientos penales enclavados en sus respectivos pueblos o distritos electorales; y si al presente Zaragoza o Valladolid han obrado en distinto sentido, es porque se benefician sus intereses (…/…) intereses materiales y morales y la seguridad personal, desgracias que, con otras plagas aflijiran a la provincia de Guadalajara, establecida que fuera la penitenciaria de Brihuega, según profetizan los que no quieren dicho establecimiento.

(…/…)

Dudamos que el comercio conozca por le dinero á esas esplendidas familias, salvas excepciones, que prefieren pasar el verano en Brihuega por protegerla. En verdad, que si dispusieran de un sobrante anual de 10.000 pesetas, éstas las gastarían en un París, San Sebastián, etc., como haríamos los demás.

(…/…)

Los birocenses no necesitan consejos, necesitan pesetas; si lo que nos aconsejan las tienen, fijen su residencia entre nosotros é instalen una industria de pingües rendimientos.

Confesamos ingénuamente, que no vemos las cosas de color de rosa, pero sí sentimos los terribles efectos del ostracismo en que está sumergido Brihuega.

Brihuega es el blanco del odio y desprecio de los que la adulan y enviadian; es un muerto, sí, en el que nada podemos hacer ni esperar, pero tiene a sus hijos, que, cual enfermo que gime en el lecho del dolor y desea variar de postura, con el deseo de recobrar la salud perdida, alimentan la esperanza de salir del letargo en que están dormitando. Nuestros hombres políticos no ha querido ó no han podido llegar á las esferas oficiales para inmiscuirse en empresas particulares, consiguiendo por este medio una línea férrea, que atravesando el pintoresco y accidentado terreno alcarreño, proporcionara el pan á innumerables familias que imploran la caridad pública.

Brihuega por su posicion en la provincia, esla pesadilla de sus recelosos amigos; por lo tanto á repararnos confiados en el que todo lo dispone y ordena.»

El 2 de noviembre 1898, en su sección Noticias generales, La Crónica continúa informando sobre el estado de los expedientes:

«Los trabajos de gabinete del arquitecto enviado por el ministerio de Gracia y Justicia a Brihuega y San Fernando par inspeccionar los edificios ofrecidos en ambos puntos, están ya ultimados, según nuestras noticias, y tal vez el señor Groizard los haya remitido ya o los remitirá uno de estos días a la Junta de penales.

A dichos trabajos ira unido el informe de dos médicos, Sres. Enríquez y Salillas acerca de la salubridad, que deja mucho que desear el pueblo de San Fernando.

Pronto, pues, se sabrá si el presidio de Zaragoza será trasladado a Brihuega o a San Fernando de Jarama, y según dicen tienen hasta ahora más probabilidades de alcanzarlo la villa de Brihuega.»

El día 10 de noviembre publica otro artículo firmado por Tomás Molina Mayoral titulado Más sobre el penal de Brihuega:

«Muy peregrinas son las noticias que pululan referentes al edificio designado para penal en Brihuega, compra y venta del mismo, y conviene poner las cosas en su verdadero terreno.

El edificio llamado Fábrica de Carlos III, hoy propiedad de los Sres. D. Antonio Hernández López y D. Justo Hernández Gómez, situado sobre una meseta que domina a la población, es de vastas dimensiones y de una construcción muy sólida, apropiada para el objeto á que se destina. Sus habitaciones son muy espaciosas, de higiene inmejorable y en perfecto estado de conservación. Tiene abundantes y riquísimas aguas potables con fuentes propias que abastecen la casa y parques, y un sobrante derrame de sus arcas para el servicio público. El que desee apreciar su seriedad y valor real de este edificio, visítele y se convencerá que no es un corralón ruinoso é insano; y para más detalles lea su descripción en la ‘Revista de las Prisiones’ núm. 40 de 24 próximo pasado mes de Octubre, del Sr. Cadalso, director de la prisión celular de Madrid. Fué comprado en subasta pública en venta de Bienes Nacionales por el difunto D. Justo Hernández, tío de los mencionados.

Miserable condición la nuestra que abriga en su seno el cáncer de la sociedad, la envidia, tristeza del bien ajeno. Decimos esto porque hay algarada sobre la compra y la venta de la Real Fábrica de Carlos III, sin tener en cuenta que cada cual compra y vende como puede y quiere. Precisamente peritos facultativos que han visitado este edificio afirman que 75.000 duros por su compra no es tan alto precio, aún cuando las actuales circunstancias no son las más favorables. No olvidemos que el capital invertido en su compra lleva muchos años sin producción alguna y los gastos de reparación, conservación y contribuciones no se han evitado, y por último este es nuestro asunto que solo interesa á las partes contratantes, al Gobierno comprador y al vendedor que defenderá sus intereses como debe.»

Se deduce de esta parte del artículo que los Sres. Hernández habían recibido críticas por fijar un precio elevado en la venta de la fábrica.

El señor Molina propone después, que tal vez, como agradecimiento al pueblo, usen seis o siete mil duros del dinero de la venta para la compra de diversos solares, casas y huertos comprendidos en el ángulo formado por dos rectas que se unirían en la puerta de San Miguel y la caseta de consumos como vértice. Un de esas rectas sería el Camino nuevo hasta el actual mirador y la otra que comenzando en la caseta de consumo, siguiera por el parque, calles Ledanca y Huertas hasta la esquina del edificio lateral de la derecha, lindante con el molino aceitero del Sr. Gonzalo. Así se proporcionaría más terreno a la fábrica donde edificar locales auxiliares y se daría al edificio de la derecha entrada a los sótanos desde la calle de las Huertas altas, pudiendo usarse como caballerizas. También se lograría un mayor aislamiento del edificio y la apertura de una calle desde la caseta de consumos de San Miguel hasta el edificio de la fábrica por la que se podría desviar la carretera que pasa por el centro de la población.

Finaliza así el artículo:

«En diferentes ocasiones se nos ha referido que los Sres. Hernández siempre han puesto á disposición de los vecinos de Brihuega su edificio, maquinaria y artefactos con el laudable fin de que se formase una sociedad, dando entrada en ella tanto al real del artista obrero y jornalero, como al millar del capitalista y propietario; que dicha sociedad tendría por objeto asegurar trabajo á las clases menesterosas; protección y utilidad mutua y equitativa en sus asociados; y que los más pudientes, por desconfianza rechazaron asociación tan benéfica. Si esto fuese cierto ¿á quién sorprende que Brihuega haya caído? ¿Y qué tan hermoso edificio exista para señal de lo que fué? Confesemos nuestro error y aleccionados por la experiencia, examinemos la importancia del espíritu de asociación, base del progreso con que se engrandecen los pueblos civilizados, para no ser el blanco de las flechas que nos dirigen los extraños.»

También desde Soria se ofrece a la Dirección de Penales un edificio para la instalación de un penal, a donde se desplaza el Arquitecto Sr. Aguilar para realizar su estudio y unirlo a los expedientes de Brihuega y San Fernando. La Revista de las prisiones en su nº 45, de 1 de diciembre de 1898, indica que el edificio de Soria no parece reunir las condiciones necesarias para establecer en él un penal, ya que entre otras cosas carece de agua, porque la que tiene procede de un pozo no potable.

A mediados de enero de 1895 el alcalde y el archivero del ayuntamiento de Zaragoza, Sres. Cantín y Herranz, visitaron al ministro de Gracia y Justicia, Sr. Groirzard, para continuar con las gestiones para el traslado del penal de San José de su localidad. La prensa recogió dicha visita y daba como hecho la creación del penal de Brihuega[17].

El 24 de de enero de 1899, en la Revista de las prisiones[18] se informa que el Ministerio de Gracia y Justicia se ha elegido el edificio de Brihuega para establecer en él el nuevo Penal, por reunir mejores condiciones, y ha pasado á Hacienda el expediente para que se proceda á su adquisición. Así lo recogió La Crónica en su edición del 26 de enero:

«Es un hecho las traslación a Brihuega del penal de San José que existe en Zaragoza. Al efecto se han dado órdenes para que todo quede arreglado en breve y solamente faltan pequeños detalles. La escritura de compra del edificio que fue fábrica nacional de tejidos, debe estar ya ultimada.»

A mediados de marzo, el expediente continuaba en el Ministerio de Hacienda sin resolver, mientras que surgían nuevos problemas en sistema penitenciario español: el penal de Chinchilla se encontraba vacío de reclusos porque las dependencias construidas dentro del castillo carecían de agua y patios para servicios, el penal de San Agustín de Valencia amenazaba ruina y el Ministerio de marina reclamaba el penal de Cartagena[19].

El 30 de marzo de La Crónica indica que se había despachado favorablemente por la Dirección general de Obras Publicas el expediente de traslado del penal de Zaragoza a Brihuega, y que la Junta de edificios informaría en breve al ministro de Hacienda acerca de la adquisición del edificio donde han de ser recluidos los penados.

Sin embargo, el 13 de abril publica la siguiente nota:

«Penal de Brihuega - Como la instalación del penal de Brihuega va para largo, efecto de las obras que son necesarias ejecutar en el edificio que al mismo se destina, ha sido autorizado el ministerio de Gracia y Justicia para distribuir entre todos los presidios de la nación los penados que habían de ir a Brihuega al quedar suprimido el de Zaragoza.»

La última referencia que hemos podido encontrar hasta ahora es este breve, publicado por La Crónica el 20 de diciembre de 1900:

«El penal a Brihuega - Otra vez ha vuelto sobre el tapete el asunto del traslado del penal de San José de Zaragoza al edificio que poseen los señores Hernández en Brihuega.

Hace dos años fue desechado este edificio entre otras causas por la gran distancia que existe desde el pueblo a la estación de ferrocarril y ahora parece que ya no existen dificultades.

Se dice que el domingo quedó en definitiva resuelto por el ministerio de Gracia y Justicia el traslado a Brihuega del penal de Zaragoza y se supone que todo quedaría arreglado para que el proyecto sea un hecho para el mes de Junio próximo.»

A partir de esta fecha no hemos podido encontrar, por el momento, más referencias al penal de Brihuega. Como todos sabemos nunca llegó a realizarse la compra de la Real Fábrica.

El penal de Chinchilla en 1913El penal de Chinchilla en 1913

Las gestiones realizadas por el Ayuntamiento de Chinchilla terminaron por hacer efecto, y la prensa de la época informaba de que el 13 de agosto de 1899 debían entrar en la prisión «unos cien reclusos procedentes del penal de Valencia». El diario La Época añadía que «en diciembre próximo quedará totalmente ocupada la penitenciaría de Chinchilla; el edificio quedará custodiado por fuerzas de Infantería, que llegarán de Valencia»[20]. Tal vez su definitiva puesta en funcionamiento hizo que no saliera adelante el proyecto del penal de Brihuega.


  • [1] Revista de las Prisiones - Año II - Nº 51, págs. 337 a 340.
  • [2] Revista de las Prisiones - Año III - Madrid 1 de enero de 1895. Núm. 1.
  • [3] Pág. 15.
  • [4] Revista de las Prisiones - Año III – Madrid, 8 de enero de 1895. Núm. 2.
  • [5] Revista de las Prisiones - Año III – Madrid, 1 de febrero de 1895. Núm. 3.
  • [6] Chinchilla de Montearagón (Albacete)
  • [7] El penoso penal de Chinchilla – La Verdad de Albacete, 27 de diciembre de 2009.
  • [8] Revista de las Prisiones - Año IV - Madrid, 1 de junio de 1896. Núm. 11.
  • [9] Revista de las Prisiones y de Policía - Año VI – Madrid, 1 de agosto de 1898. Núm. 29.
  • [10] El Siglo Futuro, La Correspondencia de España, La Época, El Globo y el Diario Oficial de Avisos de Madrid.
  • [11] Revista de las Prisiones y de Policía - Año VI – Madrid, 24 de septiembre de 1898. Núm. 36.
  • [12] El Liberal – Martes, 27 de Septiembre de 1898
  • [13] El Correo militar y La Época - Jueves 5 de Octubre de 1898.
  • [14] Revista de las Prisiones y de Policía - Año VI – Madrid, 16 de octubre de 1898. Núm. 39.
  • [15] Revista de las Prisiones y de Policía - Año VI – Madrid, 24 de octubre de 1898. Núm. 40.
  • [16] Revista de las Prisiones y de Policía - Año VI – Madrid, 8 de noviembre de 1898. Núm. 42.
  • [17] El Imparcial y El Siglo Futuro, Martes 17 de Enero de 1899 y El Globo, sábado, 21 de Enero de 1899.
  • [18] Revista de las Prisiones - Año VII – Madrid, 24 de enero de 1899. Núm. 4.
  • [19] Revista de las Prisiones - Año VII – Madrid, 16 de marzo de 1899. núm. 11.
  • [20] El penoso penal de Chinchilla – La Verdad de Albacete, 27 de diciembre de 2009

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