Guerrilleros españoles - Luis Pareja (1811)

El grito de ¡Independencia! lanzado por el heróico pueblo de Madrid el 2 de Mayo de 1808 habí­a extendido la rebelión, como reguero de inflamada pólvora por toda la pení­nsula.

Juan Martín Díez, el Empecinado by Goya.jpgJuan Martín Díez, el Empecinado, de Francisco de GoyaMina y El Empecinado, en Aragón y Cataluña, mandaban núcleos de fuerzas populares ya aguerridas y bien organizadas, mientras que en Castilla la Nueva numerosos y obscuros guerrilleros tení­an en jaque á las columnas francesas y les ocasionaban molestias sin cuento, ya picando sus retaguardias, ya interceptando sus contactos y partes, ó cayendo como el rayo sobre sus convoyes, amparados por la fragosidad del terreno ó la espesura de los montes.

Cada español era un soldado de la libertad, cada terruño un baluarte inexpugnable, cada pecho un muro ciclópeo.

Entre aquellos heroes anonimos que con un puñado de voluntarios lanzábase á luchar contra los mejores soldados del mundo, contábase un herrero de mi pueblo, llamado Luis Pareja (1), que al frente de una partida de treinta á cuarenta jinetes armados de retacos y lanzas en forma de hoja de peral, échose por el mundo en busca de aventuras, emulando las del hidalgo manchego, de quien acaso no tení­a noticias siquiera.

El tal Pareja debí­a ser hombre de temple y no escaso de osadí­a, puesto que se atrevió á merodear una comarca perfectamente vigilada por le ejército frances, como paso estratégico para el bajo Aragón; pero su audacia no terminaba aquí­, sino que se permitia el lujo de ir á domir algunas noches á su casa, no obstante que la villa estaba ocupada por fuerzas imperiales al mando del comandante Cosmand, y, aunque disfrazado, solia dar un vistazo á los fortines que el enemigo construí­a para la defensa de su plaza y su destacamento, sobre los montes llamados San José y de la Horca.

Bien pronto circuló la noticia de su aparición en los campos de batalla, hasta llegar á oidos del General Hugo (padre del inmortal poeta Victor Hugo), que, como gobernador militar del distrito tení­a su residencia en Guadalajara.

No concedió Hugo mucha importancia á la partida; pero aconsejado por la prudencia encargó á Cosmand que extremase la vigilancia y ordenó al Mayor Marmont que efecturara paseos militares por la cuenca del Tajuña para ahuyentar al guerrillero.

Hí­zolo así­ Marmont, y no bien se internó en los montes que sombreaban las orillas del rí­o, sufrió en su retaguardia la primera acometida de los guerrilleros, que le ocasionaron algunas bajas; los imperiales dieron frente apenas iniciado el fuego y... no encontraron enemigos que combatir. Prosiguió el mayor con su marcha y al dí­a siguiente fue atacado por vanguardia y el flanco derecho, sin que, á pesar de su pericia y el buen orden en que desplegó sus fuerzas pudiese avistar las del herrero. No parecia sino que se lo tragaba la tierra.

Así­, deseperado, y sufriendo continuos ataques y sin lograr ocasión de habérselas con cara á cara con Pareja, llegó á Cifuentes, descansó un dí­a y se repelegó de nuevo á Brihuega, recogiendo confidencias, merced á cuya exageración pudo comunicar á su general que los guerrilleros formaban un cuerpo de tres á cuatro mil hombres, divididos en varios grupos, noticia que hubiese alarmado á Hugo á no tener otra oficial de que desde Aragón bajaba un cuerpo de ejército de 11.000 de todas armas, mandado por el general Soult en persona.

Súpolo también el guerrillero y, como era hombre que no se paraba en barras, dirigió al mariscal de Francia el siguiente disparatado oficio:

Don Luis Pareja, Capitán general dé los exércitos nacionales de mar y tierra; al intruso Soult hago saber:

Que decidido á conservar el extenso territorio de mi mando bajo la autoridad del Rey mi señor D. Fernando VII (q. D. g.),

Ordeno y mando:

1.° Que el referido Soult retroceda al punto de donde procede, bajo pena de ser fusilado.

2.º Que tan pronto como pise esta demarcación un soldado francés, sean fusilados los muchos prisioneros que guardo en poder de mis tropas.

3.º Que igualmente sea fusilado todo el que le ayudase con bagajes, provisiones ó confidencias militares.

Cuartel general del Tajuña á dos de Junio de 1811.-

El Capitán general-Luis PAREJA.

No dejó de sorprender á Soult que un jefe español se firmase con los atributos militares del monarca; mas en aquella época de recelos, y ya de pavor para los franceses, optó por el partido más prudente y flanqueó sus tropas sobre la derecha en evitación de un encuentro, mientras daba orden al general Hugo para que á toda prisa avanzase con las suyas á cubrir la margen derecha del Tajuí­la, donde apoyaba su flanco izquierdo.

El estupor de Hugo no tuvo limites.

¡Cómo! ¡Un mariscal de Francia rehuí­a el combate con un mí­serable aventurero!...

Inmediatamente envió á Soult un parte, concebido, poco más ó menos, en estos términos:

Mariscal;

Habéis sido ví­ctima de un engaño. El tal Luis Pareja es un guerrillo, natural de Brihuega, de oficio herrero, apodado Mantufa, cuyas fuerzas, descontando las exageraciones de confidentes, que á pesar de todo nos odian, no resistirí­an, seguramente, el empuje de una compañí­a de granaderos.

Dí­cese que manda tres ó cuatro mil hombres; tal vez sea prudente creer que no llegan á ciento.

Sin embargo, cumpliré vuestras órdenes y procuraré castigar su audacia, si llego á dar con él.-(Firmado) GENERAL Hugo.

Inmediatamente concentró sus fuerzas, batió en todos sentidos el territorio de su mando, recorrió montes y llanos, visitó aldeas y caserí­os, y el guerrilla no pareció por ninguna parte.

Su astucia deshizo los planes de Hugo, y ya dispersando su gente, ya reuniéudola cuando pasaba el peligro, continuó por espacio de mucho tiempo siendo el terror de los franceses aquel humilde menestral que, en su ignorancia, se titulaba Capitán general de los ejércitos de mar y tierra.

¡Oh! ¡Aquellos hombres!...

(1) Aunque de idéntico apellido no es de mi familia (N. del A.)


NuevoMundo 749ANTONIO PAREJA SERRADA

Publicado en Nuevo Mundo, nº 749 Mayo 1908

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