El Niño - Villancico tradicional

- Madre, en la puerta hay un niño más hermoso que el sol bello,
y dice que tiene frío,mas, sin duda, es que está en cueros.
- Pues dile que entre y se calentará,
porque en este pueblo ya no hay caridad,
ni nunca la ha habido ni nunca la habrá.
Entró el Niño muy cortés, a la lumbre, a la cocina,
y a la patrona saluda dándole los buenos días.
La patrona dice: - Siéntate, muchacho,
si lloras de frío te irás calentando.
Estándose calentando las lágrimas se le caen,
y la patrona le dice: - ¡Oh, niño, por qué lloráis!
- Hoy hace tres días que yo me he perdido
y estarán mis padres sin haber comido.
Y, aunque tengan ganas, no tendrán con qué;
y esto es lo que lloro y lo que lloraré.
- Hazle la cama a este niño en la alcoba y con primor.
- No me la haga usted, señora, que mi cama es un rincón.
- Mi cama es el suelo desde que nací
y hasta que me muera ha de ser así.
- Al amanecer la aurora el Niño se levantó
y a la patrona le dice: - Patrona, quede con Dios.
- Que me voy al templo porque allí es mi casa
y allí vendrán todos a darme las gracias.
- Anda con Dios, niño hermoso, de ti quedo enamorada,
quiera Dios que encuentres hoy a tu madre idolatrada.
Y, si no la encuentras, vuélvete a mi casa,
que aquí vendrán todos a darte las gracias.
La Madre buscando al Niño,por sendas y por veredas,
y a todo el que se encontraba por su hijo preguntaba.
- ¿Habéis visto al Niño?, ¿al sol de los soles?
¿al que nos alumbra con sus resplandores?
Encontró la Madre al Niño. Le dice:
¿Dónde has estado que no te has muerto de frío,
que no te has quedado helado?
Y el Niño responde mirándole atento:
- Si viera usted Madre que cama me han puesto
Una sabanita y un solchón de lienzo.
San José dice a María al tiempo de echar a andar:
- ¿Has preparado la cesta que en el brazo has de llevar
pa echar los ochavos que den de limosna?
Por esos caminos de escogidas rosas.
En cá un rico fue a pedir y le echaron los alanos.
Los perros no eran humildes, pero al fin le acariciaron.
Y yo les prometo, aunque soy muchacho,
darles el castigo, según me lo han dado.
El que quiera disfrutar en manos del ángel bello
vaya a la puerta del Templo y allí le veran en cueros.
Todos admirados dicen muy contentos
que no habían visto niño tan discreto.
San José responde: -Mi hijo no ha estudiado,
esa es la doctrina que yo le he enseñado.
 
 
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