Nuevas aportaciones sobre el castillo de Brihuega

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Durante los días 7, 8 y 9 de marzo de 2012 tuvo lugar en Madrid el IV Congreso de Castellología, convocado por la Asociación Española de Amigos de los Castillos. El tema de este IV Congreso fue la fortificación española y su proyección universal (África, América, Asia y Europa) con especial dedicación a la Península Ibérica.

El día 8 de marzo los señores Luis Fernando Abril Urmente, Alejandro García Hermida y Fernando Vela Cossío presentaron su ponencia "Últimas intervenciones en el castillo de Brihuega (Guadalajara). Excavación y análisis arqueológico de la construcción histórica", que a continuación os presentamos:


Últimas intervenciones en el Castillo de Brihuega (Guadalajara).

Excavación y análisis arqueológico de la construcción histórica
Luis Fernando Abril Urmente
Alejandro García Hermida
Fernando Vela Cossío
 

ABSTRACT

This paper expounds the results of the stratigraphic analysis of some of the most emblematic areas of the castle, mostly the space located over the Vera Cruz Chapel. These works were a commission from the Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha heritage services and allowed us to know the exact position and dimensions of the primitive Mudéjar entrance which existed in the southeast wall of this last room and to identify the oldest structures remaining in these spaces.

La existencia de un afloramiento rocoso que domina el Valle del Tajuña fue la clave en la elección por parte de los musulmanes de un punto estratégico para la construcción de la fortificación en torno a la cual se ha desarrollado históricamente la población de Brihuega. Tanto la primitiva fortaleza islámica, ya fuese una simple torre vigía o un hins propiamente dicho, como el posterior castillo cristiano fueron dispuestos en el mismo emplazamiento, aprovechando las ventajas del lugar y reutilizando los restos construidos. En todo caso, se trata de una localización estratégica, con un óptimo control visual del Valle del Tajuña, contando además con las adicionales defensas derivadas del cortado rocoso natural sobre el que se asienta.

El sistema fortificado original será modificado constantemente a lo largo del tiempo para dar cabida a nuevas funciones, más allá de las estrictamente defensivas. Estas transformaciones  serán realizadas tanto durante el dominio islámico como durante el periodo cristiano, adaptándose progresivamente el castillo para su uso residencial. Aunque no perdió nunca su condición de fortaleza, llegó a albergar las estancias veraniegas de los reyes de la taifa de Toledo entre 1032 y 1085, siendo más tarde donado por Al-Mamún, uno de sus principales usuarios, a su huésped y refugiado don Alfonso, quien será luego rey de León. Ya en manos cristianas, fueron los arzobispos de Toledo quienes heredaron este privilegio. Ximenez de Rada, a principios del siglo XIII, modificó sustancialmente el conjunto, utilizándose desde entonces como palacio. Finalmente, mermada su capacidad defensiva tras verse afectado por diversas acciones bélicas, quedó destinado a cementerio municipal, uso que mantiene en la actualidad. Como en otros de edificios de esta naturaleza, el devenir histórico ha contribuido a modificar sustancialmente la forma inicial de la construcción, añadiendo, eliminando o alterando sus distintos elementos. De la mayor parte de estas transformaciones suelen quedarnos evidencias construidas, y es la lectura estratigráfica y el análisis histórico-constructivo de las mismas lo que nos permite conocer mejor el complejo proceso por el que ha pasado un conjunto tan singular como el de Brihuega.

Fig. 1 - Planta general del núcleo central del castillo y zona de actuación

Fig. 1 - Planta general del núcleo central del castillo y zona de actuación

En esta comunicación presentamos los resultados de los trabajos de estudio estratigráfico de una de las zonas más emblemáticas del castillo: la denominada Capilla de la Vera Cruz, así como del espacio situado sobre ella (Fig. 1). Los trabajos de excavación y análisis arqueológico, llevados a cabo por encargo de los servicios técnicos de patrimonio de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha en Guadalajara, nos han permitido conocer la ubicación y las dimensiones exactas de la primitiva puerta que daba acceso a la sala ubicada sobre la capilla y que se abría en su muro sureste, ya desaparecido, así como identificar las más antiguas estructuras murarias conservadas en este ámbito.

CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DEL CASTILLO DE PEÑA BERMEJA

Encaramado sobre la roca rojiza que le ha valido su nombre, el castillo se asienta ciñéndose estrictamente a su topografía. Organizado en dos niveles, con sus correspondientes perímetros defensivos, la heterogénea construcción que hoy presenta constituye un valioso documento sobre su dilatada y compleja historia. Poco se sabe sobre el modo en que esta fortaleza fue modificándose a partir del primitivo núcleo musulmán, aunque las distintas construcciones que definen su presente configuración resultan aún identificables.

El acceso desde el núcleo urbano briocense se produce a través de un gran patio de armas que alberga la iglesia de Santa María de la Peña, soberbia obra gótica de transición, edificada en el siglo XIII aunque modificada luego en diversas ocasiones; así como las ruinas del que fuera convento franciscano de la reforma alcantarina. Sobre el primer nivel en el que se dispone este recinto hubo de alzarse la primitiva fortaleza musulmana, aprovechando las más altas cotas del propio terreno. A ella debieron ir agregándose las estancias palaciegas que utilizarían luego tanto los monarcas musulmanes de Toledo como los nobles cristianos que les sucedieron. Por los vestigios existentes de éstas sabemos que se desarrollaron principalmente al norte del patio central en torno al que se distribuye el núcleo inicial del castillo, en el sector más resguardado del mismo, el situado frente a la población. De este momento se han conservado diversos elementos en torno a la mencionada Capilla de la Vera Cruz, una larga nave cubierta con bóveda de cañón a la que se accede desde el nivel inferior, contando con su propia entrada desde el prado de Santa María. Sobre ella existe un conjunto de espacios en los que pueden identificarse aún vanos de estilo románico, motivos decorativos de factura mudéjar, así como una capilla de estilo gótico de transición, probablemente de la primera mitad del siglo XIII, ubicada junto al principal espacio estudiado, el propiamente localizado sobre la de la Vera Cruz. Consta esta capilla gótica de dos tramos, el primero trapezoidal y el segundo, dispuesto a modo de cabecera, de planta poligonal, con cinco lados, cubriéndose ambos con bóvedas apuntadas de crucería. Sus alzados interiores se hallan parcialmente revocados y ornamentados con motivos mudéjares. La estancia contigua estudiada, sin embargo, ha perdido su cubierta y su configuración original ha quedado desdibujada tanto por su progresiva ruina como por las mal documentadas restauraciones sufridas. El acceso a este ámbito desde el patio central del núcleo principal del castillo se producía a través de una doble portada de composición eminentemente mudéjar y ricamente ornamentada, hoy desaparecida y sólo conocida ya a través de antiguas fotografías y descripciones. Pese a estas limitaciones iniciales, el estudio arqueológico de los elementos que aún conservamos de esta estancia, incluyendo la lectura estratigráfica de sus paramentos, nos ha permitido desentrañar algunas de las claves de su evolución histórico constructiva.

Los estudios precedentes se han centrado por lo general en identificar los orígenes islámicos de la fortificación primigenia y en estudiar su papel como elemento defensivo, otorgando poca atención al carácter palaciego que tuvo durante siglos. Recientemente, sin embargo, con motivo de la redacción del Plan Director del edificio, se han realizado análisis más exhaustivos, sin privilegiar elementos ni etapas históricas concretas. Los autores del trabajo al que hacemos referencia establecen tres fases constructivas principales (Hugony, C. y Parcerisas, J. 2008): una primera etapa anterior al siglo XI en la que el castillo tuvo un papel eminentemente militar y cuyas construcciones se integraron posteriormente en lo que fue el conjunto cristiano; una segunda fase que dataría del siglo XI en la que se incluirían las actuaciones realizadas para configurar lo que sería el primigenio palacio arzobispal; y, finalmente, una tercera fase que correspondería a una remodelación completa del conjunto realizada en el siglo XIII.

Sería esta última la mayor transformación sufrida por el conjunto e incluiría la construcción del segundo recinto amurallado, la elevación del núcleo principal del conjunto y la ampliación y regularización de los espacios situados al norte del mismo, incluyendo la edificación de la capilla gótica.

En cuanto a los aparejos observados en los muros del conjunto, se trata en su mayor parte de mamposterías careadas organizadas por lo general en hiladas más o menos regulares, aunque existen también elementos resueltos con sillarejo dispuesto a soga y un pequeño paño con piezas en sardinel en un antiguo torreón embebido hoy en las fábricas del alzado exterior sureste del núcleo principal del castillo, fuera por tanto de nuestro ámbito de estudio.

EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA DE LA SALA SITUADA SOBRE LA CAPILLA DE LA VERA CRUZ

Tal como se explicaba anteriormente, esta estancia ocupa el extremo noroeste del núcleo principal del castillo y se abre al prado de Santa María a través de una serie de elegantes miradores dispuestos en sus dos alzados exteriores. Posee una alargada planta trapezoidal y se comunica por su extremo nororiental con la referida capilla gótica, constituyendo el único acceso tanto a ésta como a la torre que se alza sobre ella y que es hoy el elemento de mayor altura del conjunto. Integrarían estos espacios, dado el carácter de los elementos conservados, la zona más noble de las estancias palaciegas del mismo.

Como se ha mencionado, se entraba a esta sala desde el patio central del edificio a través de una antigua portada que se abría en su muro meridional, perdida con la ruina del tramo central de este paño. A tenor de los documentos fotográficos con los que cuentan los Servicios Periféricos de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes en Guadalajara, se componía ésta de un doble arco de herradura geminado sobre estilizadas columnas con capiteles decorados con arquillos polilobulados, todo ello enmarcado por un alfiz bajo decorado con motivos geométricos.

Fig. 02 - Planta del área excavada

Fig. 02 - Planta del área excavada

Sin embargo, estas fotografías no permitían conocer ni la ubicación concreta de la puerta, ni sus dimensiones, por lo que se realizó un sondeo estratigráfico con el fin de arrojar luz sobre ambas cuestiones. Por ello, se determinó acometer la excavación de una superficie próxima a los veinte metros cuadrados que englobase el trazado completo del muro derruido (Fig. 2).

Pudo documentarse así la existencia de una serie de elementos que permitieron conocer parte de la configuración original de este antiguo espacio palaciego. Se localizaron en primer lugar sendos huecos de unos treinta centímetros de anchura en la base del antiguo muro orientados en perpendicular a él y con pendiente descendente en sentido sureste-noroeste, distando uno de otro algo más de siete metros. Pudo comprobarse, tras la inspección de la Capilla de la Vera Cruz, que estos huecos correspondían con respiraderos cegados que comunicaban la propia capilla con el patio central del castillo. Pudieron hallarse, además, los restos de la antigua portada, situados a unos quince metros del extremo sureste de la sala estudiada, exactamente en la mitad del antiguo paño en el que se abría. Los elementos conservados se reducen a un pavimento cerámico compuesto de losas cuadrangulares de cuarenta centímetros de lado y tres losetas de piedra caliza colocadas seguidamente hacia el interior de la sala, todo ello asentado sobre una capa de mortero de nivelación, pero permitieron determinar la anchura total de la portada, que sería de unos 2,70 metros y la luz del vano de acceso, de aproximadamente 1,70 metros. Puesto que, conforme a la documentación fotográfica con que contábamos, se trataba de una doble puerta geminada asentada sobre tres columnas en cada uno de los alzados del muro y suponiendo que el diámetro de éstas sería de unos veinte centímetros, la luz resultante de cada uno de los dos espacios de paso sería de unos ochenta centímetros (Fig. 3)

Fig. 3 - Reconstrucción hipotética de la antigua portada de acceso

Fig. 3 - Reconstrucción hipotética de la antigua portada de acceso

LEVANTAMIENTO Y ANÁLISIS ESTRATIGRÁFICO E INTERPRETACIÓN DE SU EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Conocida ya la ubicación y composición de la portada que daba acceso a esta sala, restaba conocer la secuencia histórico constructiva que había dado lugar a la presente configuración del espacio estudiado. Para ello, procedimos primeramente a documentar su estado actual, realizando un levantamiento del mismo por medio de rectificación fotográfica (Fig. 4).

Fig. 4 - Rectificación fotográfica del alzado interior noroeste

Fig. 4 - Rectificación fotográfica del alzado interior noroeste

Un primer análisis del levantamiento realizado, tomando como referencia la probable unidad métrica utilizada para la construcción de este espacio, el pie castellano (27,86 centímetros), permitió conocer sus principales dimensiones: una anchura de 26 pies y una longitud de 110 pies en el lado menor y de 122 pies en el mayor. Tomando estas últimas medidas a partir de los ejes de los muros, ascenderían a 125 pies. Tan significativos números redondos suponían una proporción en planta de aproximadamente 1:5 y, si contamos con la capilla aneja, su longitud ascendería a 175 pies y su proporción a 1:7. Por otra parte, la relación entre la longitud de ambas estancias sería de 2:5. Esta proporción entre la estancia abovedada y la sala estudiada coincide con la existente en la coetánea y cercana iglesia de Santa María de la Peña entre la longitud total de su cabecera y la de su nave principal. Cabe destacar, además, que la tipología de la cabecera que presenta esta antigua capilla del castillo parece ser característica de las edificaciones briocenses de este periodo, pudiéndose observar configuraciones semejantes en templos góticos como la propia Santa María de la Peña o San Felipe.

Se procedió entonces a la identificación de las unidades estratigráficas que componen los muros de este espacio (Fig. 5), así como al análisis de las relaciones temporales existentes entre ellas. Este estudio cobró singular importancia por la inclusión del rejuntado de las fábricas de esta sala en el proyecto inmediato de actuación sobre ella, lo que conllevaría ocultar importantes datos para el conocimiento de la cronología relativa de sus distintas unidades histórico-constructivas. Como se señalaba anteriormente, el gran número de reformas, reparaciones y restauraciones sufridas por esta estancia convertían este trabajo en una herramienta indispensable para la correcta interpretación de su evolución histórica, llegando a identificarse un total de seiscientas unidades estratigráficas en el ámbito estudiado. Como consecuencia de este pormenorizado análisis, pudieron determinarse una serie de etapas básicas en su evolución constructiva que pasamos a describir a continuación.

Fig. 05 - Unidades estratigraficas identificadas en el alzado interior noroeste

Fig. 05 - Unidades estratigraficas identificadas en el alzado interior noroeste

La primera de ellas pertenecería a una etapa anterior a la reconfiguración del conjunto para su uso residencial, probablemente a la primitiva fortaleza islámica, aunque no es posible datar con exactitud su cronología con los datos de los que disponemos. El único vestigio de esta fase que ha podido ser identificado es un muro de tapial que puede apreciarse en el alzado interior sureste de la sala, embebido en el muro junto a la capilla gótica (Fig. 6). Puesto que a él se adosan todos los elementos circundantes, la construcción de este muro hubo de ser anterior tanto a la de la capilla como a la del muro en el que quedó integrado, siendo como mínimo anterior al siglo XIII, fecha de construcción de la primera.

Fig. 6 - Detalle del muro tapial

Fig. 6 - Detalle del muro tapial

Todo parece indicar, sin embargo, que sería el elemento más antiguo de cuantos se han conservado en esta zona del castillo. Su orientación, divergente respecto al resto de paramentos de la sala, induce a pensar en su relación con un estadio primitivo del conjunto en el que la fortificación contaba con un trazado diverso (Fig. 7). Sus caras exteriores presentan evidencias de haber estado calicastradas, por lo que la sección de este muro sería la actualmente aparente.

Fig. 07 - Trazado hipotetico del muro de tapial

Fig. 07 - Trazado hipotetico del muro de tapial

La segunda fase estaría ya relacionada con la adaptación de la primitiva fortificación inicial para su uso residencial y englobaría los coetáneos muros suroeste y noroeste de la sala. Son ambos de semejante sección e idénticos aparejos de mampostería careada, presentando además la misma tipología de vanos en forma de mirador con arcos geminados. Sus relaciones estratigráficas con los elementos adyacentes parecen indicar que estos muros serían anteriores a la construcción de la antigua capilla y del arruinado muro sureste, es decir, anteriores también al siglo XIII. Son evidentes los signos de reconstrucciones y restauraciones en ambas estructuras, especialmente en sus fachadas exteriores.

A través del análisis de sus alzados interiores podemos determinar dos momentos distintos en la cubrición de esta estancia. El primero de ellos sería el relativo a esta fase de la construcción histórica y está definido por la presencia de arranques de antiguos arcos diafragma de sillería en el alzado noroeste de la sala. La existencia en el muro opuesto de los extremos contrarios de éstos no puede ser ya verificada por hallarse arruinado el muro a esa altura, pudiendo tratarse, por tanto, de un muro edificado en un momento diverso. Los mencionados arcos, dada la sección del muro en el que se apoyan, para transmitir a él la carga de la cubierta sin necesidad de contrafuertes, hubieron de ser apuntados. Para proteger esta cubierta los muros exteriores hubieron de alzarse unos tres metros por encima de la coronación actual, salvando los hipotéticos arcos diafragma necesarios para soportarla una altura de aproximadamente unos 39 pies. Esta dimensión, volviendo a las apuntadas más arriba, supondría que la sala contaría con una sección de proporción “sesquilátera”, es decir, 2:3, algo sumamente habitual en las construcciones de época medieval en general.

A esta fase pudo pertenecer igualmente el muro noreste de la estancia tras el que se alza la capilla gótica, aunque no es posible determinar con exactitud esta circunstancia. Sí es claro, sin embargo, que este muro presentó un alzado diverso antes de la construcción de la capilla gótica, quedando seccionado por la apertura del nuevo acceso a la capilla un antiguo vano abocinado, resuelto por medio de un arco de medio punto de sillería y perteneciente a su construcción primitiva (Fig. 8).

Fig. 8 - Vestigios de un vano seccionado

Fig. 8 - Vestigios de un vano seccionado

La adición de la capilla al noreste de la estancia estudiada constituiría probablemente la siguiente etapa de esta evolución, pudiendo datarse con precisión, a diferencia de las anteriores, en la primera mitad del siglo XIII, al tratarse de un tipo arquitectónico y constructivo utilizado casi únicamente durante este período. Pasaría a ser este elemento, por tanto, el límite noreste definitivo del recinto central del castillo.

Las relaciones estratigráficas del muro sureste con los elementos circundantes son difíciles de determinar pero parecen indicar que su erección tuvo lugar con posterioridad a la de los elementos descritos anteriormente. Así, se trataría probablemente de un muro edificado en sustitución del antiguo límite sureste de este espacio que adquiriría una nueva configuración correspondiente a la estudiada en la excavación arqueológica descrita. Su datación, teniendo en cuenta el carácter de la portada ya descrita que se abría en él, podría establecerse entre la segunda mitad del siglo XIII y el comienzo del siglo XIV, períodos en los que, además, la arquitectura del ámbito de influencia toledano tuvo una marcada impronta mudéjar. Su construcción se adosó al muro de tapial inicial, asomando éste desde entonces en su extremo septentrional. Como ya se ha señalado, la excavación arqueológica realizada en el sector arruinado del muro puso de manifiesto la ubicación exacta en su centro de la antigua portada principal de acceso.

Fig. 9 - Fragmento del antiguo revestimiento interior de la estancia estudiada

Fig. 9 - Fragmento del antiguo revestimiento interior de la estancia estudiada

El resto de vanos que hubo de presentar este muro (dos accesos laterales menores de los cuales uno está hoy tapiado y el otro significativamente transformado, así como los respiraderos documentados) se distribuyen simétricamente con relación al eje del acceso principal localizado por lo que, probablemente, todos pertenecerían a una misma actividad constructiva. Pudo ser también en esta etapa cuando se aplicaran sobre los diversos muros tanto de esta estancia como de la capilla gótica los revestimientos ricamente ornamentados con motivos geométricos mudéjares de los que se han conservado numerosos fragmentos (Fig. 9). Existen evidencias de que en un momento indeterminado, que podría corresponderse con esta fase, la antigua cubierta soportada por arcos de sillería fue remplazada por un forjado ordinario cuyo trazado puede aún identificarse en los muros suroeste y noroeste.

Sólo tras la ejecución de este forjado pudieron abrirse los vanos adintelados que existen en la que pasó a ser la planta superior. También han de ser posteriores los arranques de unas falsas bóvedas de ladrillo tabicadas dispuestas en la plante inferior bajo el forjado y conservados tanto en el muro noroeste como en el sureste. Se corresponderían éstos con la última fase histórica en que este recinto se mantuviera aún en uso como espacio residencial.

Bibliografía

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El orginal de esta ponencia, y el resto de las presentadas, se puede encontrar en la web de la Asociación Española de Amigos de los Castillos.

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