El patrimonio desaparecido de Brihuega en las fotografí­as del Cefihgu

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El Centro de la Fotografí­a y la Imagen Histórica de Guadalajara (Cefihgu), nació a partir de las colecciones fotográficas que estaban depositadas en la Biblioteca de Investigadores de la Provincia, la colección Tomas Camarillo y la del cronista Layna Serrano.

Actualmente el centro acoge las siguientes Colecciones Fotográficas:

  • Tomás Camarillo (1924-1954)
  • Francisco Layna Serrano (1917-1970)
  • Latorre y Vegas (1896-1941)
  • Fernado Poyatos (1958-1974)
  • Colección Luis M. Garcí­a Muñoz (años 20 siglo XX)
  • José López, de Guadalajara (1932-1975)
  • José Reyes, de Guadalajara (1925-1948)
  • Eugenio Ruiz Garcí­a PECO, de Molina de Aragón (1945-1979)
  • Colecciones Cinematográficas Moro/Mur (años 20 del siglo XX).
Recorriendo la página web del Cefihgu podemos encontrar en ella casi 300 imágenes realizadas en Brihuega y su partido, pertenecientes en su mayorí­a a las colecciones de Tomás Camarillo y de Layna Serrano. En estas fotografí­as podemos comprobar los cambios urbaní­sticos sufridos en Brihuega y conocer buena parte del patrimonio desaparecido en Brihuega.

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LA PEÑA

Óleo de la Conversión de la Princesa Elima

Se trataba de un cuadro que representaba la aparición de la Virgen de la Peña a la infanta Elima. En él se podí­a ver como la imagen de la Virgen era sacada de una roca por varios ángeles. Contemplando la escena aparecen la infanta Elima y otro personaje con vestimenta mora, dos caballeros cristianos, un sacerdote con capa pluvial, acompañado detrás por un acólito que porta una cruz parroquial. Al fondo se ven los muros de un castillo, a cuyas ventanas, partidas por una columna central, se asoman varias personas.

En su parte inferior tení­a una cartela en la que se explicaba brevemente la leyenda de la aparición de la Virgen de la Peña a la infanta Elima de esta manera: "Entre las imágenes que los cristianos ocultaron por la pérdida de España, fue una esta portentosa y milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Peña, Patrona desde su origen, de esta villa de Brihuega; hasta que la Divina Omnipotencia; reynando Alonso el VI y á Toledo el rey moro Almenón, por los años 1070, pasando á Ita, dexó en el castillo de Piedra Bermexa de esta villa á una infanta, hija suya, llamada Elima, manifestó á sus Brihuegos de tan Digno y Perdido Cielo. Entre los moros que la custodiaban fué uno un caballero llamado Cimbre quien la instruyó en la Fé Católica y la dixo que era hija de Cristiana. Con estas luces deseosa de ver a la Madre de Dios se la apareció en una peña de donde la conduxeron  un canónigo de Toledo, la infanta y innumerablesalmas procesionalmente á donde subsiste colocada, obrando tantos portentos que llevados de la fama acuden cada dí­a, de reinos extraños á darle gracias y adorar su santuario". También daba una cierta información sobre el autor y la época en la que se pintó: "Factum fuit a D. Josefo Ramo Perinonato et Premiato in Rli Acadº Matritensi, die 14 Septs finitum anno 1774.- A devotiones de Di Ioannis á Brihuega a fluminibus" (fluminibus, de flúmen, flúminis = rí­o, ¿tal vez quiere decir Juan de Brihuega y Rí­o?).

El lienzo, de grandes dimensiones,  era apaisado y su base medí­a aproximadamente cuatro metros y medio.

Durante los actos de la coronación canónica de la imagen de la Virgen de la Peña se usó como fondo del altar que se montó en el exterior de la iglesia de Santa Marí­a.


IGLESIA DE SAN JUAN

La iglesia de San Juan, de la que hoy no queda mas que el solar en la que se levantaba, estaba situada en el llamado Barrio Nuevo.

Viendo las fotografí­as que nos han llegado de ella, lo que más destaca es su  fuerte torre, de planta rectangular y sin impostas exteriores que la dividan en varios cuerpos, como sucede en la otras iglesias de Brihuega.

Los huecos de las campanas se pueden apreciar a diferentes alturas, con algunos cegados, siendo de medio punto unos y ojivales otros.

Si bien la iglesia fue construí­da en el siglo XIII, sufrió grandes reformas, sobre todo en su interior, en los siglos XVII-XVIII. Así­ por ejemplo, la portada de mediodí­a, de estilo neoclásico con arco de medio punto entre dos contrafuertes, tení­a como fecha de construcción 1774.

Constaba de una única nave de bovéda y arcos ojivales, muy sencillos, de sección cuadrangular. Todo el templo se hallaba recubierto de yeserí­a que ocultaba su primitiva factura.

Imagen de Ntra. Sra. de la Zarza

A principios del siglo XVIII se construyó en el lado norte de la iglesia de San Juan, una capilla conocida por la capilla de Durón, ya que fue el músico briocense Sebastián Durón quién la sufragó, tal y como se leí­a sobre el arco del altar : "Hizose capilla y adorno a deboción de Don Sebastián Durón", y encima "Año 1717".

Era de planta cuadrada, con cúpula y pechinas, en cuyo interior habí­a un retablo churrigueresco donde se veneraba a la Virgen de la Zarza a la que el maestro Durón tení­a gran veneración.

La imagen, posiblemente del siglo XV, era de madera pintada y representaba una virgen de piel morena, con una túnica adornada con varias H y flores de lis.

Como dato curioso, en esta capilla existí­a también un óleo, de algo más de metro y medio de alto por poco mas de un metro de ancho, de escuela sevillana que representaba a San Antonio de Padua teniendo en sus brazos al Niño Jesús, ante el cual habí­a un hombre en actitud orante que, según la tradicion del pueblo, era el propio maestro Durón.


IGLESIA DE SAN MIGUEL

 Retablo mayor

Construido a mediados del siglo XVI, en estilo plateresco, era de granriqueza escultórica, con pilastrillas, arquivoltas, recuadros, medallones, angelillos y mol duras en relieve, pintadas y sobredoradas, si bien algo tosco en su ejecución.

Los dos cuerpos principales, a derecha e izquierda, correspondí­an a los órdenes jónico y corintio, y constaban de dos tablas cada uno representando a Cristo atado a la columna, la Transfiguración, el Camino al Calvario y el Descendimiento.

Coronando el retablo habí­a un Calvario con la escena de la crucifixión.

En el centro del retablo, como figura principal, tení­a una hornacina con la estatua de S. Miguel Arcángel vestido a la romana, de buena factura.

Sepulcro

De finales del siglo XV o principios del XVI, se encontraba en una esquina de la capilla de cabecera de la nave derecha, por lo que sólo se veí­an dos de sus caras, tal vez las únicas labradas.

Estaba labrado en alabastro y sus medidas eran aproximadamente de 2 por 0,75, con una altura de 1,30.

Su cara mas larga tení­a dos series de topes que sobresalian del plano, rematados en cabezas de fieras, que encuadraban dos escudos de armas que representaban un ramo de adormideras que brota de la boca de un lobo o perro y dos veneras, adornados con ramaje alrededor.

Sepulcro San Miguel - PascoLa tapa es un medio relieve de un sacerdote yacente, con gorro, revestido de alba y casulla y calzado con sandalias en los pies, que apoya en un perro tumbado. Sus manos estan cruzadas sobre el pecho siendo la superior la derecha en la que llevaba anillos en los dedos í­ndice y meñique.

Todo el borde de la tapa superior estaba recorrido por una inscripción en caráteres góticos,  distribuida en dos renglones y rota en algunas partes, pero que no daba ningún dato sobre el personaje en cuestión, ya que tan sólo era un texto bí­blico.

No aparecen referencias sobre él en ninguna parte, si bien en la obra monumental de José Mª Quadrado y Vicente de la Fuente, España, sus monumentos y artes, su naturaleza e historia (Daniel Cortezo, Barcelona), en el tomo II de los dedicados a Castilla la Nueva (1886) aparece un grabado de este sepulcro, relizado por Pascó, que tiene como pié : "BRIHUEGA.- Sepulcro de  Molina en San Miguel"

Arca de piedra

También en la iglesia de San Miguel existí­a un gran arca de piedra, en el ángulo inferior de la nave derecha.

Era casi cuadrada, con unas medidas de 1,16 m. de larga por 1,12 de ancha, y poco mas de 0,60 de alto.

En su cara mayor tení­a una especie de rosetón en relieve, con dos arcos ojivales a cada lado. En la otra cara visible tení­a también una serie de arcos ojivales. La tapa superior era de madera reforzada por bandas de hierro.


IGLESIA DE SAN FELIPE

Como todas las iglesias de Brihuega, la iglesia de San Felipe fue construí­da en el siglo XIII, siendo a única  de esilo exlusivamente ojival, sin restos de románico.

De planta rectangular, consta de tres naves siendo la central más alta que las laterales, de las que está separada por cinco arcos ojivales montados sobre pilares poco gruesos.

Las naves no tienen una bóveda de piedra que las cierre, sino que la techumbre está soportada por tirantes de madera, que en el siglo XVII fue recubierta por una bóveda de cañon, realizada en yeserí­a.

Virgen de la Esperanza

La mayor parte de las imágenes y cuadros de San Felipe fueron destruidas o gravemente dañadas en el incendio sufrido en 1904.

Una de las pocas imágenes que se salvaron fue la de la Virgen de la Esperanza.

Era una talla de madera de algo menos de un metro de alto, bastante estropeada, ya que fue mutilada en su parte trasera, sin duda para colocarla en algun lugar con poco fondo. Serrada la espalda y reforzada con una tabla, también la cabeza estaba dañada, sin duda por haberle fijado una corona a base de clavos.

La imagen representaba una virgen sentada, con el niño en su regazo sujetado por su mano izquierda, mientras que en la derecha, levantada, sujeta una poma o pequeño globo. El niño, sentado de frente, está bendiciendo con su mano derecha y con la derecha sujeta otra poma.

Cubre a la Virgen una túnica ceñida por un cordón en la cintura y un manto que se recoge en sus rodillas. De rostros y manos alargados en exceso, Madre e Hijo, mostraban una actitud serena.

Publicado en Gentes de Brihuega número 13 (febrero 2010)

Etiquetas: San Miguel San Felipe Santa María San Juan Tomás Camarillo Layna Serrano Coronación

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